Second Step: emprender para dar una segunda oportunidad a las zapatillas

Second Step, una iniciativa impulsada por Alema Sáenz y Jon Peral, estudiantes del Grado en Liderazgo, Emprendimiento e Innovación de Mondragon Unibertsitatea, que propone recoger zapatillas usadas, repararlas en talleres locales y devolverlas al mercado para alargar su vida útil.
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09/07/2026

El proyecto, que cuenta con el apoyo de la Diputación Foral de Gipuzkoa, pone en marcha una experiencia piloto en Garbera y convierte al territorio en pionero en la recogida de calzado destinado a su reparación y reutilización. Más allá de la sostenibilidad, Second Step demuestra cómo el emprendimiento universitario puede generar impacto social, fortalecer la economía local y ofrecer nuevas respuestas a los retos del consumo responsable.

En TU Lankide conversamos con Alema Sáenz, estudiante del Grado en Liderazgo Emprendedor e Innovación (LEINN) en Mondragon Unibertsutatea sobre el origen de la idea, el camino recorrido desde las aulas hasta su puesta en marcha y los aprendizajes que hay detrás de un proyecto que aspira a demostrar que, a veces, las mejores oportunidades empiezan con un segundo paso.

Para quien todavía no conozca SecondStep, ¿en qué consiste el proyecto y qué necesidad detectasteis para ponerlo en marcha?

SecondStep es un proyecto sin ánimo de lucro que busca dar una segunda vida a esas zapatillas que ya no utilizamos. Hemos instalado un contenedor donde cualquier persona puede depositar sus zapatillas en desuso. Después las clasificamos: las que todavía pueden utilizarse pasan por manos de zapateros locales, que las reparan y las ponen a punto para que vuelvan a tener una segunda oportunidad. Las que ya no pueden reutilizarse se destinan al reciclaje.

La idea surgió porque nos dimos cuenta de que muchísimas zapatillas terminan en la basura, aunque todavía puedan seguir utilizándose. Al mismo tiempo, vimos una oportunidad para apoyar a un comercio local como el de los zapateros, un oficio que muchas veces pasa desapercibido y que poco a poco se está perdiendo. Además, queríamos generar un impacto positivo tanto social como medioambiental.

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SecondStep nació como un proyecto universitario. ¿Cómo fue el proceso de pasar de una idea desarrollada en las aulas a una iniciativa respaldada por la Diputación Foral de Gipuzkoa?

Nosotros estudiamos LEINN, un grado basado en aprender emprendiendo (learning by doing). En este grado no se trata únicamente de tener una idea, sino de salir a la calle, hablar con las personas, validar el proyecto y convertirlo en algo real.

No ha sido un camino sencillo ni corto, pero, con la ayuda de muchas personas, conseguimos presentar la idea que generamos Jon y yo a la Diputación Foral de Gipuzkoa, concretamente al Departamento de Sostenibilidad, cuyos responsables confiaron plenamente en la iniciativa desde el primer momento.

Para nosotros es una satisfacción enorme, porque demuestra que una idea nacida en la universidad puede generar un impacto real en el territorio.

Para nosotros es una satisfacción enorme, porque demuestra que una idea nacida en la universidad puede generar un impacto real en el territorio.

El proyecto no solo busca reducir residuos, sino también generar impacto en el territorio colaborando con zapateros locales y con entidades sociales. ¿Por qué era importante para vosotros que SecondStep tuviera también esa dimensión social y de apoyo a la economía local?

Porque desde el inicio entendimos que el verdadero valor no estaba solo en recoger zapatillas. Queríamos que cada par generara un impacto positivo. Por un lado, ayudamos a reducir residuos, fomentar la reutilización y promover un consumo más responsable. Por otro, damos trabajo y visibilidad a los zapateros locales, que tienen un papel fundamental para alargar la vida útil del calzado.

Además, de cada 100 pares que recibimos, 10 se destinan a entidades sociales para que puedan llegar a personas que realmente los necesitan. Al final, una misma zapatilla puede generar un beneficio medioambiental, económico y también social.

De cada 100 pares que recibimos, 10 se destinan a entidades sociales para que puedan llegar a personas que realmente los necesitan. Al final, una misma zapatilla puede generar un beneficio medioambiental, económico y también social.

Durante los próximos meses pondréis a prueba el proyecto con la experiencia piloto de Garbera. ¿Qué os gustaría demostrar con este piloto y cuáles serían los siguientes pasos si la iniciativa tiene buena acogida?

El objetivo del piloto es demostrar que este modelo funciona y que la ciudadanía quiere participar. Queremos comprobar cuántas zapatillas somos capaces de recoger, cuántas pueden reutilizarse, a cuántas personas somos capaces de ayudar y, sobre todo, cómo responde la gente ante una iniciativa como esta.

Si la acogida es buena, nos gustaría instalar más puntos de recogida en otros lugares y seguir creando una red cada vez mayor de colaboradores, tanto de negocios como de entidades. La idea es validar un modelo que funcione para que, en el futuro, SecondStep pueda convertirse en un referente y expandirse a otros municipios e incluso a otras comunidades.

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Muchos estudiantes tienen ideas, pero no siempre se atreven a desarrollarlas. Desde vuestra experiencia, ¿qué consejo darías a quienes quieren emprender aprovechando las oportunidades que ofrece la universidad?

Les diría que no esperen a tener la idea perfecta, porque probablemente nunca llegará. Lo importante es salir a la calle, hablar con la gente y validar si esa idea realmente resuelve un problema.

También les diría que no tengan miedo al "no". Nosotros hemos recibido muchos, y cada uno nos ha ayudado a mejorar el proyecto. El rechazo no es un fracaso, sino una oportunidad para aprender y seguir avanzando.

Los errores son parte del camino y, muchas veces, son el mejor compañero para convertir una idea en un proyecto real. Y, sobre todo, que se animen a hacer cosas. Muchas buenas ideas nunca llegan a existir por miedo a dar el primer paso. La universidad es el mejor momento para probar, equivocarse y volver a intentarlo. Y, sobre todo, que se rodeen de buena gente dispuesta a ayudar.

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