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El futuro como punto de partida
En el marco del 50 aniversario del fallecimiento de Arizmendiarrieta, Javier Sotil impartió una charla basada en las tesis principales de sus dos últimas publicaciones –Suspertzen y Ausartzen– que miran en clave cooperativa a los retos de futuro de la sociedad.
La conferencia dejó un mensaje claro para las nuevas generaciones: “nada de esto está garantizado para siempre”
Sotil arrancó con una invitación directa: "Empezar por el futuro. No por el pasado, ni por la memoria, ni siquiera por lo que somos hoy". Para el ponente, la sociedad se encuentra ante un cambio de era marcado por tres transiciones críticas —digital, ecológica y social— que están transformando estructuralmente el trabajo y la convivencia. "Estamos ante un futuro que nos interpela directamente a la cohesión social y al cuidado de las personas", subrayó Sotil.

Datos frente a relatos
Sotil puso sobre la mesa el índice Gini, que mide la desigualdad: mientras que en el mundo la brecha crece, Debagoiena presenta un índice de 21.9, significativamente mejor que el de Gipuzkoa (23) o Euskadi (26.9). "No es una casualidad. Es la consecuencia de un modelo socioempresarial", afirmó. Lo mismo ocurre con la inversión en I+D, donde la comarca alcanza un 4.18% sobre el PIB, muy por encima de la media europea. Para Sotil, estas cifras son la prueba de que priorizar el largo plazo y reforzar los fondos propios funciona.
En la parte final de su intervención apuntó a cuatro compromisos urgentes para el cooperativista de hoy. “Situar a las personas en el centro de las decisiones”, no solo como eslogan, sino como práctica real. “Entender la empresa como un proyecto colectivo”, donde el "socio más importante es la propia cooperativa". “Distribución responsable del valor”, manteniendo un modelo singular de reparto que ayude a construir comunidad. “Eficiencia y ambición”, siendo "tan buenos como los mejores del mundo" en los negocios.
La conferencia dejó un mensaje claro para las nuevas generaciones: “nada de esto está garantizado para siempre”. El legado de Arizmendiarrieta, según Sotil, es una "misión inacabada". “La mejor forma de honrar la memoria es seguir transformando la realidad” añadió para terminar.