IA: La revolución que nos obliga a pensar mejor

IA: La revolución que nos obliga a pensar mejor

Arrate Jaureguibeitia. Directora de Estrategia en BAIC-Basque Artificial Intelligence Center)
Vivimos una revolución sin precedentes. La Inteligencia Artificial ha irrumpido en nuestras vidas y nuestras organizaciones a una velocidad que ninguna tecnología anterior había alcanzado.
25/06/2026

Su utilidad para el negocio es innegable: análisis de datos como soporte a la toma de decisiones, optimizaciones, predicciones, automatizaciones, generación de contenidos. Los casos de uso son numerosos y resistirse a implementar IA en nuestras organizaciones sería perder oportunidades y competitividad.

Y, sin embargo, desde mi posición como directora de estrategia de BAIC, vivo esta revolución con una mirada que es, al mismo tiempo, apasionada y crítica. Apasionada porque veo lo que la IA hace por las organizaciones de Euskadi y el impacto que está empezando a tener en nuestro territorio, y crítica porque sin darnos cuenta podemos estar delegando nuestro pensamiento en la IA, lo que investigadores de la Escuela de Negocios de Wharton de la Universidad de Pensilvania han llamado renuncia cognitiva. Según su estudio, aceptamos los resultados de la IA sin escrutinio crítico en más de la mitad de los casos, incluso cuando contiene errores.

“Cuando imagino el futuro, no lo imagino sin IA, sería ingenuo, pero sí lo imagino con la IA en su sitio: como copiloto, nunca como piloto”

Por eso, cuando imagino el futuro, no lo imagino sin IA, sería ingenuo, pero sí lo imagino con la IA en su sitio: como copiloto, nunca como piloto. Lo visualizo como ayuda que potencia nuestro trabajo y no como sustituta de nuestro criterio. La diferencia entre ambas opciones no la marcará la tecnología, sino la madurez con la que decidamos usarla a nivel personal y a nivel organizativo.

En lo organizativo, desde BAIC impulsamos que las empresas adopten políticas claras de uso de IA, quién revisa, quién es responsable, qué información se comparte y cómo para no perder el valor del conocimiento, qué herramientas son las más adecuadas y cómo garantizamos la seguridad.

La formación y capacitación de nuestros equipos es imprescindible para no dejar a nadie atrás y poder incorporar estas herramientas con criterio. Pero más allá de políticas y formación, integrar la IA con criterio exige un cambio cultural y la capacidad de repensar nuestras organizaciones. Porque no estamos ante un proyecto tecnológico más, sino ante una transformación.

Está en nuestras manos preservar espacios donde pensar y no renunciar a nuestro criterio. La IA no nos pide pensar menos, sino pensar mejor.