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En 2018... El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene

21/02/2018

Los datos económicos publicados recientemente auguran un buen año. Crecimiento económico, bajada del paro, aumento de la matriculación de vehículos, incremento del turismo en nuestro país... ¿Pero, es esto lo que verdaderamente nos importa? Os invito a reflexionar a partir de esta pregunta.
En 2018... El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene

Josu Urrutia, director de Mundukide

Superación de la crisis económica

Es evidente que para algunos efectivamente los datos económicos son lo único que importa. Para estas personas el 2018 se presenta como un buen año. El Banco Mundial prevé un crecimiento económico mundial de 2.9% que será del 3.7% según el Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, para mi tan importante como el crecimiento económico, es cómo se consigue ese crecimiento y sobre todo cómo se reparte. Porque aunque todavía algunos lo pongan en duda el fin no justifica los medios. El crecimiento sin justicia social, sin una redistribución y un control más equitativo de la riqueza generada, no trae consigo el desarrollo sostenible y contribuye, por el contrario, a aumentar las desigualdades sociales y al saqueo de los recursos naturales.

El Banco Mundial prevé un crecimiento económico mundial de 2.9% que será del 3.7% según el Fondo Monetario Internacional

Así, el año pasado, Norteamérica y Europa occidental, poseían juntas más de 2/3 del patrimonio líquido mudial, solo Estados Unidos el 45%. Si añadimos a Japón y a Australia, el año pasado 3/4 partes del patrimonio líquido global se hallaba en hogares de las regiones más ricas del mundo. Representando solo el 19% de la población.

Los datos proceden del informe "Global Wealth Report”, presentado por la Allianz SE en septiembre que muestran que el 10% más rico de la población mundial dispone del 79% del patrimonio líquido.

En contraste, y según las proyecciones del mismo Banco Mundial, en África al sur del Sahara el crecimiento repuntará y se ubicará en un 2,6 % en 2017 y un 3,2 % en 2018. No obstante, esto supone que el producto per cápita se contraiga un 0,1 % en 2017 y se incremente un modesto 0,7 % en 2018-19. Con esos índices, el crecimiento será insuficiente para cumplir con los objetivos de reducción de la pobreza en la región.

En nuestro entorno

Pero sin irnos tan lejos, el Gobierno Vasco prevé un crecimiento del 2.5% en la economía para 2018, y  la recaudación fiscal vasca ha subido  un 10,6 % según los datos a octubre.

Y sin embargo, repasando los presupuestos para 2018, solo una de entre nuestras principales instituciones públicas, el Ayuntamiento de Gasteiz cumple con el porcentaje dedicado a cooperación al desarrollo, dedicando el 0.8% de su presupuesto. Entre el resto de las dichas instituciones, el Gobierno vasco, se queda con un 0.39% a través de la Agencia de Cooperación al Desarrollo. En el caso de las Diputaciones estamos entre el 0.31 de Araba, pasando por el 0.40 de Bizkaia y hasta el 0.55 de Gipuzkoa. El ayuntamiento de Bilbao dedica el 0.47% lo mismo que el de Donostia.

Aprovecho esta tribuna para reclamar que los indicadores y las previsiones coinciden en señalar una mejora de la situación económica, y por tanto, ya no existe la excusa de la crisis, no nos olvidemos de la obligación que tenemos con los que son menos afortunados que nosotros. Y digo obligación porque en el caso de las instituciones la Ley 01/2007 de Cooperación Al Desarrollo aprobada en el Parlamento Vasco el 22 de febrero de 2007, dice textualmente que sin perjuicio de avanzar en el cumplimiento del 0,7% sobre el producto nacional bruto en coordinación con el resto de las administraciones públicas, la Administración de la Comunidad Autónoma vasca incrementará progresivamente las aportaciones destinadas a la cooperación para el desarrollo y a la solidaridad internacional, de forma que constituyan el 0,7% sobre el gasto total consignado en los Presupuestos Generales para el año 2012. Van a hacer 6 años de la aprobación de esa ley, y sin embargo estamos muy lejos de cumplir lo prometido.

Por eso, lanzo un llamamiento a convertir Debagoiena en un territorio referente en solidaridad. Para que además de que se nos reconozca por las cooperativas, por la innovación, por la industria, por el empleo, por ser referencia en educación con la ikastola y la universidad, se nos reconozca como territorio solidario.

Y a todos, mi disposición personal y la de Mundukide a colaborar en este objetivo solidario para 2018

Y esto nos afecta en tres niveles. En primer lugar a nivel institucional. Propongo a los ayuntamientos del valle que asuman el reto de aprovechar esta legislatura para destinar el 0.7% de sus presupuestos a cooperación.

En segundo lugar, a las personas jurídicas, cooperativas, empresas, sindicatos, asociaciones de comerciantes, para que dediquen el 0.7% de sus beneficios a cooperación al desarrollo.

En tercer lugar, a las personas, a cada uno de nosotros, para que dediquemos por qué no también un 0.7% de nuestros ingresos a dar oportunidades a esas otras personas que no han tenido la suerte que hemos tenido nosotros. Estamos hablando de 0.7 euros por cada 100.

Y a todos, mi disposición personal y la de Mundukide a colaborar en este objetivo solidario para 2018.

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