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La responsabilidad social empresarial, ¿voluntad u obligación?

17/12/2015

Sobre la propia definición y su aplicación en nuestro entorno cooperativo hemos conversado con Carlos Sarabia, responsable de comunicación del Grupo Ulma; Jon Emaldi, responsable de calidad y modelo de gestión de Laboral Kutxa; y Alejandro Martínez, responsable de responsabilidad social de Eroski. Modera: Rosa Mondragon.
La responsabilidad social empresarial, ¿voluntad u obligación?

Hoy en día aún la responsabilidad social empresarial o corporativa es algo complejo y difuso para el gran público. ¿Cómo podemos definirla? ¿Cómo y en qué nos afecta a las cooperativas?

C. S.: Es un término que abarca muchos ámbitos de actuación, y quizá por eso pueda ser complicado definirlo o explicarlo. Efectivamente, depende de con quien hables sobre la RSE se entiende o manifiesta de una manera u otra. En esta mesa estamos representadas tres cooperativas y probablemente en cada una de ellas la entendamos de forma diferente, en función de nuestros grupos de interés. Nosotros, en Ulma, manifestamos la responsabilidad social fundamentalmente a través de la fundación Ulma que lleva a cabo multitud de actividades sociales. ¿Eso es la RSE? Seguramente sí, pero en un ámbito muy reducido.

En un ámbito más global, hoy en día, hay autores que están superando este término y hablando de la sostenibilidad como término global y eso quizás tenga más sentido en cuanto a la aplicación de la responsabilidad en el entorno del negocio.

Para mí personalmente la RSE es la voluntad de actuar en línea con el compromiso que las cooperativas tenemos con los valores sociales.

A. M.: Si quisiéramos traducir el término en algo más sencillo, yo diría que se trata de analizar el impacto que tenemos en la sociedad a través de las actividades que realizamos. De ese análisis concluiremos que debemos potenciar los aspectos positivos y minimizar los negativos. En consecuencia, deberemos procurar que la huella que dejamos en la sociedad sea cada vez mejor; en línea con nuestros valores y nuestros grupos de interés.

Nosotros en Eroski nos dedicamos a vender fundamentalmente comida, que influye directamente en la salud de las personas, y el 50% de algunas categorías es de marca propia. Por lo tanto, queremos ser responsables, potenciando el desarrollo de la salud en la marca propia. Este ejemplo, fundamental para nosotros, no tiene valor en Ulma ni tampoco en Laboral Kutxa, puesto que cada cooperativa define su impacto en la sociedad según su producto y el grupo de interés.

Como dato curioso, cuando mi hija me pregunta cuál es mi función en Eroski, le explico que intento que las cosas se hagan lo mejor posible, mejorando cada año lo que no hemos hecho tan bien el anterior. Creo que esta definición tan amplia vale casi para cualquier empresa, puesto que así el desarrollo social y empresarial de cada empresa cada año será un poco mejor, y a eso le llamamos desarrollo sostenible.

JOn Emaldi

Jon Emaldi: A pesar de que se ajusten a estándares internacionales, las memorias de RSE son novelas que cuentan lo que la empresa quiere y callan lo que no quiere decir.

J.E.: La misión de todos los cooperativistas es la de dejar una cooperativa mejor que la que hemos encontrado. En este sentido, no olvidemos lo que decía Arizmendiarrieta: “mejorar la empresa para mejorar la sociedad”. Eso es básicamente la RSE. Es decir, debemos buscar que los objetivos de mi empresa estén alineados también con los de la sociedad.

A su vez, las cooperativas son cooperativas de trabajo asociado, donde las personas son claves en la organización, con capacidad de decisión y capacidad de auto-organización. Es decir, como punto de partida el principal grupo de interés (las personas,) tienen un tratamiento diferente al que se da en la empresa capitalista. En el mismo sentido, por su propia definición, las cooperativas tienen un impacto directo en la sociedad con el retorno de parte de sus beneficios, a través del Fondo de Educación y Promoción.

Es decir, todas las cooperativas compartimos los valores esenciales de la identidad cooperativa, pero en lo que refiere a la realidad de cada cooperativa, está claro que varía mucho según el producto, los clientes, los grupos de interés, etc.

A. M.: En efecto, la cooperativa es una democracia económica, donde los trabajadores participan y tienen una gratificación económica. Además, me gustaría añadir que por ejemplo en Eroski donde tenemos socios consumidores que participan en nuestros foros, el desarrollo empresarial y el impacto social son aspectos compartidos y definidos teniendo en cuenta precisamente este grupo de interés. Lo que quiero decir es que cuando los trabajadores son dueños de la empresa, hablamos de cuestiones como seguridad, formación, calidad, higiene, salud ... Por poner un ejemplo, Eroski aporta el 10% de sus beneficios a la sociedad. Si sumamos lo que hemos aportado desde el año 1969 en efecto es un auténtico dineral.

En un contexto de crisis como el actual, cuando hablamos de mantener los puestos de trabajo, de reubicaciones, la RSE tiene más sentido si cabe, ¿verdad? ¿Es, pues, una ventaja competitiva que nos distingue?

Carlos Sarabia

Carlos Sarabia: Por cultura, hacemos más diciendo menos. En ocasiones, por precaución no comunicamos lo que hacemos, mientras que otras organizaciones y entidades comunican desde el primer momento. Ello nos lleva a ser menos visibles.

C. S.: En efecto, no hay un ejercicio mayor de responsabilidad social que el mantenimiento de los puestos de trabajo. Pero nuestras cooperativas, ¿lo entienden como una ventaja competitiva o como una demostración de solidaridad? Al hilo de este tema, me gustaría recuperar un extracto de un artículo que se publicó en febrero de 2013 en TU Lankide: “No hay mayor responsabilidad social que el mantenimiento de los puestos de trabajo y las cooperativas en un contexto de crisis como el actual debemos impulsar políticas que faciliten ese objetivo”. Por desgracia, hemos vivido una experiencia dolorosa con el cierre de Fagor Electrodomésticos, pero en mi opinión, hemos realizado el mayor ejercicio de responsabilidad social de la historia de las cooperativas, con la reubicación de la mayoría de los trabajadores. Eso es claramente Responsabilidad Social, ¡con mayúsculas! Pero, ¡no sé si se entiende como tal!

A. M.: Lo importante es subrayar que cuando una cooperativa sufre los vaivenes de la crisis, los problemas se abordan de manera diferente, de manera más solidaria y más digna para las personas. Por lo tanto, hay un ejercicio claro de solidaridad diferencial. Y, en efecto, el mantenimiento del empleo quizás es el principal elemento de responsabilidad. ¿Eso es una ventaja competitiva? Si se trabaja bien, sí. En el conjunto de la cultura empresarial los elementos diferenciales de la cooperativa deben servir para aportar mayor lealtad y sentido de pertenencia, para sentirse parte de la cooperativa y arrimar el hombro cuando la situación lo requiere. Por tanto, cuando la responsabilidad es sana y bien gestionada, es realmente una ventaja competitiva porque genera motivación.

J.E.: Es evidente que ningún grupo empresarial del mundo ha hecho un ejercicio de responsabilidad como el que se ha hecho aquí. ¿Pero se percibe como tal? Tengo muy dudas. Otro ejemplo en la misma dirección: en este momento los grandes bancos como BBVA y Santander, por la presión social están dedicando a la filantropía cerca del 1% de sus resultados. En el caso de Laboral Kutxa la ley le exige que dedique el 10%, pero por sus estatutos y por su vocación está dedicando desde hace muchos años el 25%. Y ¿se distingue la labor que hacemos de manera diferente a la que realiza BBVA, por ejemplo? Acabo de mirar el último ranking de empresas responsables, y las que ocupan los primeros puestos son 10 empresas del Ibex 35 entre las cuales están BBVA, Santander y Caixabank,. Quizá no sepamos trasmitir a la sociedad lo que hacemos y cómo lo hacemos.

C. S.: Estoy completamente de acuerdo con esa idea. Por cultura, hacemos más diciendo menos. En ocasiones, por precaución no comunicamos lo que hacemos, mientras que otras organizaciones y entidades se comunica desde el primer momento.

A. M.: Sí, porque pensamos que las cosas bien hechas hablarán por si solas, y no es así. En más de una ocasión se han publicado en los medios de comunicación, por ejemplo, las empresas que cuidan mejor los derechos de los trabajadores. En los primeros lugares aparecen aquellas que han sabido comunicar mejor y no quienes en verdad actúan mejor. ¡Es contradictorio pero es así!

J.E.: Pero también existe otro aspecto a tener en cuenta: la madurez de la sociedad. En Laboral Kutxa hemos preguntado en nuestros grupos de interés cuáles son las prioridades en cuanto a los aspectos que recoge la responsabilidad social y curiosamente los temas medioambientales han aparecido en los últimos puestos de la lista. Evidentemente, un banco no es una fundición, pero nuestros clientes no tienen la percepción de que podamos contribuir, por ejemplo, en el calentamiento global. En este aspecto, no es porque hagamos poca labor comunicativa, sino porque la sociedad va madurando poco a poco.

Nuestros socios y trabajadores, y la sociedad en general, ¿Somos conscientes del compromiso de las cooperativas con el entorno, y verdaderamente qué valores trasmitimos

C. S.: Yo creo que sí, en general somos conscientes del fin social de las cooperativas. Creo que al margen de la parte de negocio, lo que realmente tenemos que defender como cooperativas es el aporte social porque ahí está nuestro factor diferencial respecto a otras empresas. Ese compromiso con el entorno y la sociedad nos hace diferentes y eso repercute directamente en nuestro negocio y en el usuario final.

Alejandro Martinez

Alejandro Martínez: La transparencia de las organizaciones y las prácticas anticorrupción son cada vez más demandadas, tanto por la sociedad como por exigencias legales.

A. M.: Creo que a nivel interno sí se percibe, pero varía según la historia personal de cada uno. Es decir, cuando una persona ha tenido ocasión de trabajar en otro modelo de empresa y después se ha incorporado a una cooperativa, se plantea por qué las cosas son diferente, por qué aquí puedo hablar y allí no, por qué aquí tengo beneficios y antes no, etc. Mientras que, quizá las personas que siempre han trabajado en una cooperativa, no lo perciban.

En Eroski, hemos lanzado un programa en 2014 para evitar que los productos aptos, que por razones comerciales no podemos vender, no se despilfarren, y sean donados íntegramente a más de 40 ONGs. Son 2 millones de euros al año que se destinan a personas que lo necesitan, y que para Eroski contablemente es 0.  Sabemos que este gesto ha supuesto un elemento de orgullo de pertenencia y de satisfacción para muchas personas que trabajan en Eroski. Creo que acciones como ésta son las que debemos potenciar, porque son las que sensibilizan al colectivo de trabajadores y también a la sociedad. En este sentido, también nos estamos moviendo para hacer algo con los refugiados de Siria. Son aspectos que ayudan a que las cooperativas sean percibidas como diferentes y mejores.

C. S.: A nosotros con el gran problema de los refugiados de Siria nos ha sucedido una cosa curiosa, ya que el propio colectivo nos ha preguntado cómo vamos a colaborar nosotros. Gracias a esa inquietud estamos viendo cómo lanzar una campaña a través de la fundación.

J.E.: Yo creo que es tangible pero hasta cierto punto. En Laboral Kutxa nos distingue la estrecha relación que tenemos con nuestro cliente, poco habitual en el sector. El trato diferente entre socios y socias se trasmite al cliente y es valorado positivamente de modo que aparecemos siempre en los primeros puestos cuando hacemos estudios de calidad. Pero, hay otros temas que no calan tanto en la sociedad. Por ejemplo, nuestra aportación al conjunto de la sociedad está muy focalizada alrededor de Mondragón, por lo que cuando nos alejamos geográficamente al resto de la península, la aportación social no es tan visible.

¿Hacia dónde va a ir la Responsabilidad Social? ¿En qué va a cambiar los próximos años?

A. M.: Creo que hay varios frentes hacia donde ira evolucionando. Por ejemplo, la transparencia de las organizaciones y las prácticas anticorrupción son cada vez más demandadas, tanto por la sociedad como por exigencias legales. Y el segundo tema es el medioambiental, que hoy en día es una preocupación de segundo orden para la mayoría de la gente, pero que va ganando importancia. Y en tercer lugar está la salud, que tan directamente nos afecta a nosotros: el envejecimiento de la sociedad, la obesidad infantil, las enfermedades crónicas, … y a la vez la preocupación por la buena salud, el ejercicio físico y la alimentación equilibrada. Para una empresa que se dedica a vender comida es un aspecto clave en la responsabilidad social. Por ello, hemos constituido un comité científico, para filtrar todo ese tipo de informaciones relacionadas con la alimentación y la salud, para desarrollar nuestros productos alimenticios en base a esos aspectos que en ocasiones van en contra del puro interés comercial.

C. S.: En esta ocasión también voy a rescatar una frase que me parece acertada para la ocasión: en futuro vamos a hablar más de hacer bien las cosas, que de hacer cosas buenas. Creo que la evolución de la responsabilidad social ira por ahí. Pero, a nivel conceptual tengamos claro que el mayor caso de éxito de responsabilidad social es la propia experiencia cooperativa de MONDRAGON, que enlaza con el comentario inicial sobre lo que decía Arizmendiarrieta.

J.E.: Consultando la web del Observatorio Internacional de Responsabilidad Social, recoge en un gran titular que 'La integración de la RSE en la sociedad se dará cuando la ciudadanía empiece a demandar a las empresas comportamientos responsables”. Va en línea con lo que hemos comentado anteriormente. Pero, es igualmente importante aclarar los estándares de obligatoriedad/voluntariedad y también los ratios de medida para que cada empresa sepa la exigencia que tiene por ley y también para que existan criterios establecidos que midan por igual cada aspecto en cada empresa. Por ejemplo, si coges la memoria de Laboral Kutxa y la de KutxaBank es muy difícil, incluso si eres un experto, saber qué es lo importante y si verdaderamente están haciendo cosas diferentes. A pesar de que se ajusten a estándares internacionales, las Memorias de RSE son “novelas” que cuentan lo que la empresa quiere y callan lo que no quiere decir.

A. M.: Estoy de acuerdo completamente y como anécdota os contaré que hace unos años nos propusimos calcular la huella de carbono pero a la hora de consultar la forma en que debíamos calcularla, vimos que había más de 200 estándares. En este momento, aunque la normativa europea es una, cada país tiene una legislación propia. Es cierto que la RSE va bastante más allá de lo que recoge la ley, aunque la ley también va avanzando. Seguramente lo que hoy es responsabilidad social dentro de unos años será mero cumplimiento legal.

NOTA: mesa redonda celebrada en septiembre de 2015 y publicada en el revista TU Lankide.

 

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