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“Queremos seguir siendo un espacio de análisis y reflexión, pero siempre con una mirada al futuro”
ALE combina investigación, formación y divulgación para proyectar el modelo cooperativo hacia el futuro. La entidad defiende que los valores de solidaridad, compromiso y acción colectiva siguen siendo una referencia ante los retos actuales.
Para quienes todavía no conozcan ALE, ¿quiénes sois y cuál es la labor que desarrolláis desde la asociación?
ALE nació en marzo de 2007 impulsada por un grupo de cooperativistas que conocieron de cerca a José María Arizmendiarrieta y sintieron la responsabilidad de preservar y difundir su legado. Su primer trabajo fue recopilar toda la documentación dispersa sobre sus pensamientos, principios y valores, y posteriormente analizarla y organizarla.
Hoy, ese fondo documental, con una base de 5.802 manuscritos por Arizmendiarrieta (9.021 páginas) y cerca de 4.000 documentos mecanografiados, ha sido tratado con herramientas de inteligencia artificial, está depositado en eBiltegia, repositorio abierto de Mondragon Unibertsitatea. Además de custodiar este legado, desde ALE desarrollamos proyectos formativos, especialmente dirigidos a jóvenes, y trabajamos en distintos ámbitos para divulgar el cooperativismo y sus valores, desde una mirada en clave cooperativa a los retos de futuro de la sociedad.
Este año se cumplen 50 años del fallecimiento de Arizmendiarrieta, y el año que viene se cumplen 20 años de la creación de ALE. ¿Qué significa llegar a esta fecha y qué lectura hacéis del camino recorrido hasta ahora?
Llegar a estas fechas supone reafirmar el compromiso de muchas personas que, de manera altruista, siguen trabajando para mantener vivo el legado de Arizmendiarrieta. Nuestro objetivo no es predicar una filosofía abstracta, sino difundir unos principios y valores que siempre estuvieron orientados a la acción.
Nos guiamos por una idea central de Arizmendiarrieta: “El mundo no se nos ha dado para contemplarlo, sino para transformarlo”. Por eso, en ALE trabajamos para transmitir no solo su pensamiento, sino también el modelo cooperativo que impulsó, su evolución histórica y su impacto actual en la sociedad.
Lógica cooperativa para retos actuales
Muchas veces se habla de Arizmendiarrieta como una figura histórica, pero desde ALE insistís en que su pensamiento sigue siendo plenamente actual. ¿Por qué crees que sigue teniendo vigencia hoy?
Porque su principal enseñanza sigue siendo muy válida: ante los problemas, no basta con analizarlos, hay que actuar para transformarlos. En la posguerra, Arizmendiarrieta se enfrentó a situaciones muy duras, como el hambre, la falta de empleo o los conflictos sociales, y respondió formando líderes y creando equipos capaces de ofrecer soluciones colectivas.
Un ejemplo claro fue en 1959, cuando los cooperativistas fueron excluidos del sistema público de la Seguridad Social por ser propietarios de su empresa y no asalariados y perdieron todas sus prestaciones sociales. En apenas tres meses, impulsó junto a otros líderes una solución alternativa que dio origen a LagunAro EPSV para reponer las prestaciones perdidas a los cooperativistas y sus familias. Esa capacidad de analizar, organizar y responder a los retos es plenamente aplicable también hoy.
“El individualismo probablemente sería el desafío que más chocaría con el pensamiento de Arizmendiarrieta, porque él defendía la cooperación, la solidaridad y una mejor distribución de la riqueza”
El cooperativismo nació para responder a unos retos concretos, pero hoy vivimos otros muy diferentes: digitalización, individualismo, precariedad juvenil, crisis climática… ¿Qué puede aportar el pensamiento de Arizmendiarrieta a este contexto?
Sobre todo, aporta una actitud: capacidad de análisis y reacción colectiva. El cooperativismo ya está trabajando en muchos de estos retos, como la digitalización, la sostenibilidad o la creación de empleo.
Sin embargo, el individualismo probablemente sería el desafío que más chocaría con el pensamiento de Arizmendiarrieta, porque él defendía la cooperación, la solidaridad y una mejor distribución de la riqueza. Allí donde el cooperativismo tiene más peso, también se observan mayores niveles de cohesión social y menor desigualdad. Por eso, su pensamiento sigue ofreciendo herramientas para afrontar los retos actuales desde una lógica colectiva. Uno de los objetivos de ALE es conectar con las nuevas generaciones. ¿Cómo se puede acercar hoy el cooperativismo y los valores de Arizmendiarrieta a la juventud sin caer en discursos idealizados o lejanos? La clave es hablar desde la realidad, no desde discursos idealizados. Detectamos que en muchas universidades no se estudia el modelo cooperativo como parte de los programas académicos, y por eso desde ALE impulsamos formación directa en centros universitarios, con más de 70 cursos al año y más de 1.000 estudiantes participantes al año. Estos cursos se imparten en Deusto Business School, EHU, Mondragon Unibertsitatea (facultades de Mondragon Goi Eskola Politeknikoa y Enpresagintza), Universidad Pública de Navarra -UPNA, Tecnun, Tknika…
Además, trabajamos con jóvenes y para jóvenes a través de proyectos en redes sociales y colaboración con iniciativas como Mondragon Team Academy. La idea es acercar el cooperativismo con un lenguaje actual, mediante vídeos y formatos digitales, mostrando experiencias reales y conectando con sus inquietudes. En las redes sociales en las que estamos presentes, hemos podido constatar más de 220.000 visualizaciones y contamos con más de 3.000 seguidores.
Si Arizmendiarrieta pudiera mirar hoy la sociedad y el mundo cooperativo actual, ¿qué crees que le preocuparía más? ¿Y qué cosas le darían esperanza?
Probablemente no se quedaría demasiado tiempo en la preocupación: buscaría actuar y movilizar personas para transformar la realidad, como hizo siempre.
Seguramente le inquietaría el avance del individualismo, porque va en contra de los valores de cooperación y solidaridad que defendió. Pero también encontraría motivos para la esperanza en la capacidad de muchas personas y colectivos para seguir trabajando juntos, generar proyectos compartidos y mantener vivo el compromiso con una transformación social más justa.
20 años de ALE: legado y futuro
ALE se define como un espacio de reflexión, formación y divulgación. ¿Qué papel queréis jugar dentro del ecosistema cooperativo y social en los próximos años?
Queremos seguir siendo un espacio de análisis y reflexión con mirada al futuro. En estos años hemos impulsado investigaciones y publicaciones sobre el impacto y la evolución del cooperativismo, recogidas en los libros SUSPERTZEN y AUSARTZEN, y también EZAGUTZA BIDEA, publicación centrada en la gestión del conocimiento como clave para la sostenibilidad. Nuestro objetivo es contribuir a adaptar el modelo cooperativo a los nuevos retos, especialmente en sostenibilidad, conocimiento y el papel de las personas en las organizaciones.
Este 50 aniversario también parece una oportunidad para abrir ALE a más gente y ganar visibilidad. ¿Qué os gustaría que descubriera la sociedad sobre la asociación durante este año?
Nos gustaría que la sociedad conociera mejor todo el trabajo realizado durante estos casi 20 años: la preservación del legado de Arizmendiarrieta, la labor de divulgación y también las nuevas propuestas que estamos impulsando para pensar el futuro del cooperativismo. No solo miramos al pasado; también queremos aportar ideas y herramientas para los retos del presente y del futuro.