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"La mayor recesión en la UE obligará a exportar a mercados más lejanos"

Elena Zarraga | Directora general de LKS Next

22/04/2020

La demostración de que el teletrabajo es factible cambiará la organización laboral y deja patente lo «anacrónico» del decreto de obligación de fichar.
"La mayor recesión en la UE obligará a exportar a mercados más lejanos"

No hay ni un solo ámbito de la gestión empresarial que no se vea afectado por el tsumani de la pandemia del Covid-19. En estos momentos, las empresas se afanan por sobrevivir, por aguantar el temporal -producir en condiciones de seguridad personal, salvaguardar la liquidez a toda costa y mantener una cartera de clientes suficiente para soportar la actividad-, pero más adelante tocará mirar al medio plazo y reformular sus estrategias de actuación. En ese incierto futuro Elena Zarraga, directora de la consultora LKS Next, llama la atención sobre los cambios geopolíticos que se están produciendo -Europa y Estados Unidos pierden peso económico frente a Asia y es China la que saldrá reforzada-, además del inexorable avance de la digitalización y las modificaciones que conlleva la irrupción del teletrabajo en el mundo laboral . La clave, dice, va a ser «actuar rápido».

- ¿Dónde nos coloca esta crisis?

- La crisis sanitaria nos lleva al galope hacia una recesión económica mundial. La intensidad y duración de la caída dependerán en gran medida de si la solución sanitaria llega o no antes del verano, pero lo que ningún analista está poniendo en duda es que en España y en la Eurozona vamos a entrar en recesión con caídas del PIB sin precedentes. Nos encaminamos a una profunda recesión global y esta crisis va a cambiar probablemente también el orden geopolítico mundial. Habrá tantos cambios en los ejes geopolíticos que va a ser una corrección, incluso, de reindustrialización.

- ¿En qué sentido?

- Mientras China responde inundando de liquidez su economía para estimular de nuevo la actividad económica, Estados Unidos ha renunciado a liderar la lucha sanitaria y económica en la pandemia y la vieja Europa sigue teniendo dificultades para dar una respuesta mínimamente coordinada al problema.

- ¿Esto donde sitúa a la industria vasca, que coloca el 65% de sus exportaciones en Europa?

- Particularmente será importante impulsar un tejido industrial muy internacionalizado, manteniendo en Euskadi los centros de decisión. Esto exige favorecer procesos acelerados de adecuación a los nuevos escenarios geopolíticos que se irán decantando. Tendremos que ir mirando a mercados más lejanos, porque todo apunta a que el mayor crecimiento mundial estará en Asia.

- ¿Aprendimos algo de la crisis de 2008 que nos aporte algún elemento a nuestro favor?

- El coronavirus va a suponer una recesión muy superior a la de 2008, que fue de origen financiero; la actual es sanitaria y global, y ahora han sido los servicios (hostelería, restauración, transporte, ocio, turismo, educación..) e industria integrada en cadenas globales de suministro. Por lo menos, a la actual crisis llegamos con un sector bancario más solvente y un endeudamiento empresarial mucho menor. No obstante, nuestro tejido industrial es pyme y su vulnerabilidad frente a la mediana y gran empresa es mucho mayor. Los sectores inicialmente más afectados por la paralización son fundamentalmente pymes e intensivos en personal y con alta temporalidad.

- ¿Hasta qué punto ha quedado afectada la cadena de suministro de la industria?

- La paralización actual afecta a la cadena de suministro de muchas empresas vascas y especialmente a sectores dependientes de importaciones (metales, química, caucho, gas, coque, etc.) . Pero desde la otra perspectiva, también gran parte de nuestro tejido industrial es proveedor de bienes duraderos o de equipo (aeronáutica, automoción, etc.), somos parte de otras cadenas de suministro y los clientes están aplazando nuevas compras. Habrá que estar atentos al cambio que se va a producir en el orden mundial para ver quién va a liderar el nuevo consumo y la fabricación. La industria no va a tener más remedio que readecuarse y reorientar clientes, proveedores y su cadena de suministro.

Época de cambios

- ¿En qué medida cree que la irrupción del teletrabajo va a modificar la organización laboral?

- En esta crisis ha quedado claro que la digitalización es un factor clave de competitividad. La empresa mejor preparada para teletrabajar o para gestionar sus equipos en remoto es aquella que mejor está pudiendo mantener la actividad y la relación con sus clientes y proveedores. Las épocas del presencialismo como factor que determina la productividad hace tiempo que están superadas, y con esta crisis mucho más. Por ejemplo, antes de esta crisis estábamos trabajando con el decreto de obligatoriedad de fichar presencialmente, algo anacrónico totalmente en la actual situación.

- ¿Pero lo que tenemos ahora se puede llamar teletrabajo o es un apaño dadas las circunstancias?

- No, yo me refería a la posibilidad tecnológica del teletrabajo, que ha quedado demostrada. Ahora lo que se está haciendo es salir del paso para sobrevivir. Esta forma de trabajar no es sostenible en el tiempo, pero sí se pueden sacar ciertas lecciones que nos va a venir bien aprender. Tampoco creo que se dé un giro de 180 grados a nuestras tradicionales formas de hacer, pero algunas sí se mantendrán tras esta crisis y vamos a tener que cambiar otras muchas relacionadas con la gestión del tiempo y con la conciliación de la vida laboral y familiar.

Entrevista publicada en: https://www.elcorreo.com/

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