2026 para la empresa vasca: focalización, talento y ejecución

El ejercicio 2026 se presenta como un año de transformación estratégica para la empresa vasca. No tanto por lo que “vaya a pasar”, teniendo en cuenta el nivel de incertidumbre existente es prácticamente imposible prever que pasará dentro de 3 meses, sino por cómo cada organización será capaz de adaptarse, priorizar y ejecutar su proyecto estratégico en un entorno donde la incertidumbre ya es estructural.
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05/03/2026

El Estudio sobre las perspectivas de las empresas vascas ante el ejercicio de 2026 (febrero 2026) elaborado por LKS Next, Mondragon Unibertsitatea, MIK e ISEA recoge la visión de más de 160 empresas y personas, mayoritariamente perfiles directivos.

El mensaje es claro: Euskadi sigue siendo una región innovadora, pero la competitividad se va a jugar en el desarrollo y aplicación de capacidades internas reales. Euskadi innova… pero el reto es valorizar dicha innovación. Euskadi mantiene su posición como región de alta innovación en Europa, con un índice del 108,1% sobre la media UE-27, aunque con ligera pérdida de posición relativa en un contexto de competencia creciente entre regiones.

El mensaje es claro: Euskadi sigue siendo una región innovadora, pero la competitividad se va a jugar en el desarrollo y aplicación de capacidades internas reales

En base al estudio, se prevé que el 2026 será un ejercicio de crecimiento moderado, inversión sostenida y prudencia. Las previsiones empresariales para 2026 reflejan una combinación de optimismo y cautela ya que el 57,76% prevé incrementar la cifra de negocio, un 54,43% prevé incrementar resultados y la mayor parte de los encuestados dicen que esperan mantener inversiones (55,97%) y plantilla (55,90%).

2026 será un ejercicio de crecimiento moderado, inversión sostenida y prudencia 

En definitiva, se puede decir que en base a las opiniones expresadas en el Estudio el 2026 no será un año para frenar, pero sí para crecer con prudencia y focalizando esfuerzos. El entorno competitivo sigue presionando a las empresas, pero “los cómos” cambian. Las empresas vascas estiman que los factores externos que condicionarán en mayor medida su actividad en el ejercicio 2026 serán la demanda incierta de mercado (61,7%); Los costes laborales (58%); la incertidumbre político-social (51,2%); el incremento de la competencia (32,7%) y la escasez de personal cualificado (32,7%)

Las empresas vascas estiman que los factores externos que condicionarán en mayor medida su actividad en el ejercicio 2026 serán la demanda incierta de mercado (61,7%); Los costes laborales (58%); la incertidumbre político-social (51,2%); el incremento de la competencia (32,7%) y la escasez de personal cualificado (32,7%)

No hay sorpresas… pero sí una conclusión importante: la incertidumbre ya no es un elemento coyuntural, se ha convertido en el terreno de juego. Y competir será, cada vez más, saber operar con flexibilidad ente marco de incertidumbre continua. De lo expresado por las empresas deducimos que el verdadero cuello de botella está dentro de las organizaciones. El estudio nos traslada que muchas organizaciones tienen claro “qué hay que hacer”, pero se enfrentan a un problema muy real, que es la capacidad interna y talento necesarios para llevar adelante sus iniciativas estratégicas.

Mirando hacia su interior, las empresas identifican los principales elementos que condicionan su actividad: Dificultad para contratar personal cualificado (63%); Dificultad para combinar el día a día con nuevos desarrollos (48,8%); Fuga de talento y/o relevo generacional (35,2%) y la resistencia al cambio (27,2%). La competitividad en el ejercicio 2026 además de en el mercado se decide en el interior de las organizaciones: priorización, liderazgo, cultura y desarrollo de capacidades para la ejecución/despliegue.

Cuando se pregunta a las empresas cuales son los factores clave para su competitividad en este ejercicio 2026, a respuesta es clara: el talento es el centro de todo, o dicho de otra forma la estrategia de 2026 empieza por el talento. Así identifican de forma contundente los siguientes ámbitos como los más relevantes para su competitividad: Personas / Talento (88,27%); Desarrollo tecnológico (59,26%); Colaboraciones y alianzas (54,94%) e Innovación y nuevos negocios (52,47%)

Cuando se pregunta a las empresas cuales son los factores clave para su competitividad en este ejercicio 2026, a respuesta es clara: el talento es el centro de todo, o dicho de otra forma la estrategia de 2026 empieza por el talento 

Y en este marco, ¿qué iniciativas priorizarán las empresas en el 2026 con objeto de mejorar su competitividad? Las iniciativas más mencionadas para 2026 han sido:

  • Captación y retención del talento
  • Colaboraciones y alianzas estratégicas
  • Productividad y reducción de costes
  • Marketing y marca
  • Nuevos productos y servicios
  • Datos e Inteligencia Artificial aplicada a procesos

Aunque aparece en sexto lugar el informe quiere resaltar que la IA aparece ya no como tendencia, sino como iniciativa concreta y real de mejora competitiva en el corto plazo. Otra de las conclusiones que se obtienen de lo expresado por las empresas es que el problema no es “querer hacerlo”, es disponer de personas  y foco para acometer las iniciativas. El informe muestra un patrón repetido: hay iniciativas en marcha y presupuestos, pero en general uno de los frenos es la falta de capacidad liberada para dinamizar y traccionar de las iniciativas definidas. Así, por ejemplo, en el estudio las empresas hacen 77 menciones en los que dicen tener iniciativas en marcha en el ámbito del talento, pero solo 16 cuentan con una persona liberada para dinamizar estas.

Así, por ejemplo, en el estudio las empresas hacen 77 menciones en los que dicen tener iniciativas en marcha en el ámbito del talento, pero solo 16 cuentan con una persona liberada para dinamizar estas

Lo cual nos suele llevar a un contexto que tristemente nos es de sobra conocido: sin recursos internos dedicados, la transformación se convierte en un “cuando podamos”.

Colaboración empresarial: acelerar sin reinventar. En este marco de incertidumbre, con competencia creciente, una velocidad de cambio tecnológico de primera magnitud,… Las dinámicas colaborativas que se consideran vitales. Colaborar ya no es una opción, es una palanca real para ejecutar más rápido y con menos riesgo. Como conclusión se puede decir que la empresa vasca aborda el ejercicio 2026 con vocación de crecimiento e inversión, pero el diferencial no estará sólo en “tener planes”. Será necesario disponer de una estrategia clara y compartida, y además: Priorizar con claridad, desarrollar y proteger capacidades internas para la transformación, alinear personas, tecnología y negocio, medir impacto real (productividad, mercado, margen), y colaborar para acelerar.

La pregunta clave que debemos hacernos no es “¿qué haremos en 2026?” La pregunta clave es: ¿qué vamos a dejar de hacer para poder transformarnos de verdad?

 

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