Expandiendo la cooperativa al mundo*
Nuestra cooperativa, además de su sede central en Aretxabaleta (Gipuzkoa), cuenta con ocho filiales repartidas por todo el mundo, y en la actualidad alrededor del 75% de la plantilla trabaja en ellas. En este contexto, una de nuestras principales preocupaciones ha sido cómo mantener la identidad y los valores de la cooperativa, y cómo extenderlos a nuestras filiales, a equipos de trabajo que se encuentran tan lejos.
Las distancias físicas, culturales y jurídicas dificultan que el feeling cooperativo surja de forma natural en las filiales. Por ello, en Mondragon Assembly llevamos muchos años trabajando en una solución propia: explicar bien el proyecto cooperativo en el exterior, fomentar la transparencia en la comunicación, incrementar la presencia de nuestra dirección y órganos rectores en las filiales, traer a Aretxabaleta al personal que está fuera, comprender a fondo la cultura de cada filial, etc.
Comunidad cooperativa global
Hasta ahora habíamos abordado de forma intuitiva la cuestión de incorporar personas socias también en las filiales, pero nos hemos dado cuenta de que es una herramienta muy útil. Ya han pasado 30 años desde que integramos a las primeras personas socias en el extranjero y la experiencia ha sido enriquecedora en ambas direcciones. Estas personas han demostrado un gran compromiso tanto con el proyecto empresarial como con el proyecto cooperativo, y eso nos ha impulsado a crear una política para facilitar que la plantilla de las filiales pueda asociarse. El objetivo es claro: difundir la cultura cooperativa y lograr que nuestro equipo global funcione como una verdadera comunidad cooperativa. Esperamos poder desarrollar esta política en los próximos años y contar con una amplia base societaria en nuestras filiales.
El futuro de Mondragon Assembly es global, pero nuestras raíces, nuestros valores y nuestra forma de hacer las cosas seguirán siendo cooperativos. Y eso es lo que será el rasgo distintivo de nuestra identidad en el ancho mundo y lo que nos aportará competitividad.
Sabemos que no es realista pretender que estas filiales se conviertan legalmente en cooperativas, ya que las culturas y normativas locales lo dificultan. Además, reequilibrar las relaciones de poder también conlleva sus propias dificultades. Sin embargo, nuestro objetivo no se limita a la forma jurídica; la clave reside en la esencia del cooperativismo. Queremos que, en la práctica, en el funcionamiento, en el liderazgo y en las relaciones, estas filiales se acerquen a los principios cooperativos: participación, confianza, transparencia y propiedad compartida. Estos son los pilares que garantizan nuestra competitividad y también la llave de nuestro futuro cooperativo.
Además, estamos analizando la distribución de los fondos de solidaridad (COFIP) u otras herramientas de integración para fortalecer el vínculo de las filiales con la cooperativa. Al fin y al cabo, nuestra convicción es que la verdadera fuerza de la cooperativa no reside únicamente en Aretxabaleta, sino en todas las personas que defienden nuestro proyecto a lo largo y ancho del mundo.
El futuro de Mondragon Assembly es global, pero nuestras raíces, nuestros valores y nuestra forma de hacer las cosas seguirán siendo cooperativos. Y eso es lo que será el rasgo distintivo de nuestra identidad en el ancho mundo y lo que nos aportará competitividad.
*(o breves apuntes para la creación de una cooperativa global)