El relevo generacional también se cuida

El futuro del cooperativismo depende también de la capacidad de cada generación para compartir con la siguiente aquello que ha aprendido y construido.
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Elkarrekin ikasten, un taller pensado para el relevo generacional.
26/10/2026

En una misma cooperativa conviven quienes llevan muchos años, casi toda una vida laboral, con mucha experiencia sobre sus espaldas, y quienes acaban de incorporarse, con ganas de aprender. Miradas distintas, conviviendo cada día en el mismo lugar. Es algo natural, diverso y enriquecedor, pero hay que saber cuidarlo. Por eso, hay cooperativas que ya han empezado a hacerse una pregunta muy concreta: ¿cómo gestionar esa convivencia de forma consciente?

En los últimos años, muchas cooperativas están viviendo un cambio silencioso: jubilaciones, incorporaciones, relevos. Personas que llevan toda una trayectoria laboral se cruzan cada día con quienes acaban de empezar. Y trae consigo una pregunta que merece la pena hacerse: ¿cómo se transmite, generación tras generación, lo que hace que una cooperativa sea una cooperativa? Nuestro sentido de pertenencia, nuestros valores, nuestro por qué y para qué.

Cuando una generación se marcha sin haber tenido la oportunidad de transmitir ese conocimiento, y la siguiente llega sin recibirlo, existe el riesgo de que parte de ese legado se diluya, aunque la cooperativa siga funcionando con normalidad desde el punto de vista operativo.

Porque una cooperativa no se sostiene solo con su regulación interna ni con su actividad económica. Se sostiene con algo menos visible: la forma de entender el trabajo en común, la solidaridad, la corresponsabilidad, la idea de que las decisiones se toman entre quienes forman parte. Las personas en el centro. Como mejor se aprende es viendo, preguntando, compartiendo espacio con quien ya lo vivió antes. Y cuando una generación se va sin haber tenido ocasión de transmitirlo, y la siguiente llega sin haber tenido ocasión de recibirlo, ese aprendizaje corre el riesgo de perderse en el tránsito, aunque la cooperativa siga funcionando igual de bien en lo operativo.

LagunAro, un proyecto singular

Con el sistema LagunAro pasa algo parecido, y quizá con más motivo todavía, porque es un sistema único: un modelo creado por y para las cooperativas, para sus personas y para dar respuesta a sus necesidades presentes y futuras. Saber qué es el Anticipo de Consumo y el Margen de Solvencia, qué prestaciones tenemos y qué características tiene cada una o quién es el equipo que lo gestiona, no es un dato más: es entender qué, cómo y por qué te protege. Y, sobre todo, quiénes son las personas que están detrás. Cuando ese conocimiento se transmite bien, la persona que se incorpora no llega a un sistema desconocido, sino a algo que ya siente parte de su cooperativa. Cuando no se transmite, lo que se pierde no es información: es el sentido de pertenencia a algo que se construye entre todas y todos. Por eso mantener y trasladar esos valores y ese conocimiento es vital. Es la mejor manera de que el cooperativismo no dependa de que quienes lo vivieron sigan ahí para explicarlo, sino de que se lo transmitan a quienes llegan, generación tras generación.

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Foto de familia de los participantes en la última edición del Aula LagunAro.

Acciones en marcha

Este año, LagunAro lo está afrontando con diferentes actividades:

  • Internamente, con un taller pensado precisamente para trabajar la diversidad generacional dentro del equipo. 
  • Con las cooperativas, estando en contacto directo, con formaciones y trabajando juntas: como las dos jornadas Aula LagunAro Plan de acogida del 10 y 12 de junio, formación para las personas gestoras recién incorporadas y punto de encuentro para las más veteranas. 
  • Con las personas mutualistas, a través de formaciones para nuevas personas socias que se realizan a lo largo del año. 

Es un reto y una obligación: que crecer y renovarse no signifique perder aquello que nos sostiene como colectivo.

Protección social a los cooperativistas.