El dinero en los tiempos de guerra

El dinero en los tiempos de guerra

Rafa Pol, Unidad de Planificación estratégica de MONDRAGON
Las tensiones entre EE. UU. y China me llevan a reflexionar, advierto que, sobreactuando aposta en mi alarmismo, sobre un factor esencial en toda economía: “el dinero”. El elemento que facilita que se realicen nuestros intercambios comerciales y que nos ayuda a reconocer el valor de bienes, servicios y patrimonios.
27/03/2023

Sin embargo, ¿de qué calidad es el dinero que empleamos? Mientras las guerras hoy se debaten en campos tecnológicos, tales como el acceso a los microchips de computación cuántica, son pocos los que llaman la atención sobre que quizás nuestro dinero sea un talón de Aquiles que podría llevar al desmoronamiento de una civilización con pies de barro, y esto podría ser un objetivo de guerra en toda regla para cualquier enemigo.

Juegos monetarios

El vaivén de escaladas inflacionistas generadas por la expansión monetaria y el posterior intento por aplacarlas, elevando los tipos de interés, ha tenido un efecto perturbador en el PIB de muchos países, donde no siempre son los mismos los que primero ganan y luego pierden, ni tampoco la medida en que lo hacen.

Una posible razón de que se nos arrastre a este ciclo en que nos envuelven los juegos monetarios de los bancos centrales descansa en la naturaleza de nuestras monedas fiduciarias, que no están respaldadas por nada material, salvo por la pura confianza en el propio sistema económico en que se opera.

Curiosamente, esta tipología de dinero que comenzamos a adoptar en 1971, cuando los EE. UU. rompieron el respaldo en oro del dólar para poder financiar la guerra de Vietnam, tuvo su origen primigenio en la China del siglo XII, donde fue causa de graves crisis inflacionistas que llevaron a sus gobernantes a retornar al modelo de dinero respaldado por oro. Es decir, renunciaron a generar dinero con simple papel y a voluntad, para ceñirse a hacerlo con una base física. La cantidad de oro disponible se mantenía allí sin gran cambio y el valor de bienes y patrimonios se alteraba por el crecimiento económico real, basado en las mejoras tecnológicas de la época.

Si hoy en día, en este entorno de economías sobreendeudadas y de patrimonios debilitados por la inflación, algún país tuviera la capacidad de construir un sistema monetario más solvente, respaldado por elementos tangibles y no manipulables por el poder gobernante, las otras monedas fiduciarias podrían derretirse como un helado en plena canícula.

La nueva fiebre del oro

Lo cierto es que eso no parece tan fácil, pero como aviso a navegantes hay que decir que el área de influencia ruso-china ha mostrado reiteradamente su deseo de desvincularse del dólar en sus transacciones comerciales, y ya intenta experimentar con acuerdos basados en oro y otros tipos de materias primas, y además combinando con modelos digitales. De hecho, el registro conocido de flujos globales de oro físico de los últimos años tiene un destino eminentemente asiático, a lo que se añade que China es desde 2007 el primer productor de oro del mundo, en torno al 15% del total (Fuentes: Goldmoney.com, Negocios.tv, Goldchartsrus.net).

Al mismo tiempo, muchos bancos centrales occidentales también han mostrado más apetencia por contar con ese metal en sus bodegas, especialmente en 2022, ¿Será por si acaso…?