Gobernanza: al gimnasio o al médico
Por un lado están las cooperativas que quieren mejorar su práctica de gobernanza, fortalecerla, que nos piden que les ayudemos en su proceso de desarrollo. Estos quieren hacer gimnasio para trabajar el músculo de la gobernanza. Y por otro lado tenemos a los que vienen con dolor de gobernanza, con patologías de diversa índole, que quieren dar solución a sus problemas internos.
“Gobernanza: en los últimos años, en la mayoría de las cooperativas estamos dando a este tema la importancia que merece y realizando el trabajo correspondiente”
Aunque la diferencia en el estado de ánimo y actitud de los miembros que van a participar en las sesiones de trabajo puede ser notable, los temas que habitualmente abordamos, analizamos y abordamos son similares. ¿Cuáles son las actividades saludables para mantener una dinámica de gobernanza adecuada en una cooperativa? ¿Qué debemos hacer/gestionar?
1. Elaboración de procesos selectivos. En los Consejos Rectores, Directivos y Consejos Sociales debemos trabajar las condiciones para tener perfiles adecuados (competentes y cooperativistas).
2. Claridad de funciones y roles. Diseñar un plan de acogida y formación adecuado para los nuevos miembros, así como consensuar las funciones y roles a desempeñar por cada uno de los órganos.
3. Un proyecto compartido. Trabajar y consensuar en profundidad y con suficiente profundidad las líneas estratégicas para garantizar el futuro de la cooperativa entre los órganos para que tengamos claro el norte ante cualquier duda o dilema.
4. Relaciones basadas en la confianza. A empezar por el Presidente y el Gerente, es necesario fomentar una relación sincera entre los órganos. Para ello, se debe compaginar cercanía y exigencia, así como afrontar y gestionar las discrepancias desde el cuidado mutuo.
5. Procesos sistemáticos. Una buena gobernanza no puede ser fruto de la casualidad, depende de las personas que han tocado en el momento. La gobernanza, como uno de los procesos más importantes de la cooperativa, debe gestionarse sistemáticamente, con métodos y procedimientos. Y evaluarlo cada vez para poder mejorarlo.
En los últimos años, en la mayoría de las cooperativas estamos incidiendo en la importancia de este tema y realizando el trabajo correspondiente. En realidad, es algo que no se ve cuando las cosas van bien. Y ahí radica precisamente su peligro. Como no se ve, existe el riesgo de que no esté tan presente y de que no se gestione como es debido. Si no gestionamos de forma sistemática los cinco puntos mencionados anteriormente, las condiciones pueden cambiar en cualquier momento y desatarse una crisis; y además, cuando menos lo esperemos y por las razones más diversas. De este modo, nos perjudicamos a nosotros mismos y a la propia cooperativa; un daño innecesario que, en muchas ocasiones, se podría haber evitado.
Por lo tanto, más vale que cuidemos los hábitos saludables y nos esforcemos en hacer un buen plan de entrenamiento en el gimnasio, antes que tener que acudir al médico. La cooperativa nos lo agradecerá.