¿Un escenario futuro para las cooperativas industriales?
Además de exponer el funcionamiento básico de MONDRAGON Inversiones y Fundación MONDRAGON, también he repasado con ellos los fundamentos solidarios de la reconversión de resultados divisional.
Este ejercicio me ha hecho retomar algunas reflexiones sobre la evolución de los modelos de negocio de nuestras empresas industriales.
Sabemos que su actividad sigue concentrada en segmentos de mercado maduros y que estamos tratando de remozar sus propuestas de valor. Por otro lado, resulta ineludible dar el salto hacia nuevos negocios y vamos adentrándonos en campos de conocimiento que tratamos de dominar progresivamente con mayor destreza.
Proyectos y recursos financieros
La cuestión relevante aquí es que estos proyectos, ya sean de supervivencia, expansión o desarrollo, requieren cada vez más y más recursos financieros. Insisto, muchos más recursos financieros. Tanto para captar talento y tecnología, como para lograr tener el suficiente alcance, ya que nuestras próximas apuestas, se quiera o no, deben jugar ya en ligas globales.
En este sentido, nuestros instrumentos corporativos de intercooperación financiera, como es el caso de MONDRAGON Inversiones, deberían articularse adecuadamente para lograr un papel destacado en el logro de estos propósitos.
Pero entonces, ¿cuánta inversión se requerirá para crear o mantener un puesto de trabajo cooperativo?
Los nuevos modelos industriales se soportan cada vez más en la automatización, la robotización y en todo tipo de tecnologías de captación y gestión de la información para la toma de decisiones autónomas. Esto hace que sean cada vez más intensivos en inversiones y requieren, en términos relativos, cada vez más recursos financieros, pero menos trabajadores, elementos que en una función clásica de producción se identifican como factor capital (K) y factor trabajo (L), respectivamente.
Soy de la opinión de que, contrariamente a lo que pudiera esperarse, el desequilibrio podría acentuarse incluso más cuando los trabajadores aporten un gran talento y conocimiento, y aún mucho más, con la incorporación inevitable de la IA y otras tecnologías que redefinirán los procesos productivos en busca de la mayor eficiencia.
Así que, aun alcanzando un gran éxito con nuestros proyectos empresariales, es probable que, en un escenario futuro, las cooperativas industriales apenas tengan ya cooperativistas y destaquen más por concentrar y gestionar un gran stock de recursos financieros. ¿Será eso realmente una cooperativa industrial? ¿Iremos mutando hacia un modelo con prioridades financieras?
Como consecuencia de este futuro hipotético, el concepto de solidaridad que entendemos que está en el trasfondo de la reconversión de resultados divisional, y que tanto fascina a las visitas internacionales que pasan por OTALORA, se me está quedando un tanto desdibujado. Pero claro… esto es sólo una hipótesis ¿no?