Carta abierta a Arizmendiarrieta

Carta abierta a Arizmendiarrieta

Xabier Retegi
07/07/2026

Querido D. José María:

Los esfuerzos que compartimos en la creación y consolidación de la experiencia de Mondragón fueron únicos e irrepetibles. Tú establecías las bases doctrinales y señalabas los caminos, mientras tus seguidores tratábamos de crear cooperativas eficientes, sustentadas en valores éticos y en la gestión democrática. De aquella época procede gran parte de las instituciones cooperativas actuales. Tu muerte prematura nos dejó huérfanos y llenos de incertidumbre, pero confiamos en las estructuras creadas y pusimos todo nuestro empeño en su consolidación.

Tras estos 50 años de ausencia, te asombraría el nivel alcanzado por las cooperativas de Euskal Herria. Los protagonistas iniciales cedieron el testigo a nuevas generaciones que, manteniendo principios humanistas, se han adaptado a realidades cambiantes. Hoy contamos con empresas sólidas, firmemente asentadas en sus respectivos campos. Sin embargo, conociéndote, estoy convencido de que estarías vislumbrando nuevos retos para que la comunidad adquiriera un mayor protagonismo en la construcción social. El humanismo comunitario no termina en el cooperativismo; este no fue para ti una meta; “no puede considerarse el cooperativismo como una meta, sino como un medio, un esfuerzo más hacia una sociedad verdaderamente democrática, dinámica y fecunda” (El hombre cooperativo. Azurmendi)

Las personas cooperativistas han demostrado madurez y eficiencia. El sistema funciona. La renovación democrática de los cuadros directivos favorece la adaptación a los cambios, permitiendo que cada generación construya su propio cooperativismo. Se ha confirmado la capacidad de organización de la clase trabajadora, preludio de mayores responsabilidades. No obstante, atravesamos un cambio social que pondrá a prueba lo logrado: revolución científico-técnica, nuevos sectores económicos, concentración de la riqueza, tensiones geopolíticas y debilitamiento de los organismos multilaterales. Entramos en una etapa incierta en la que el choque entre nuevas necesidades y viejas estructuras parece inevitable.

“Tras estos 50 años de ausencia, te asombraría el nivel alcanzado por las cooperativas de Euskal Herria. Los protagonistas iniciales cedieron el testigo a nuevas generaciones que, manteniendo principios humanistas, se han adaptado a realidades cambiantes. Hoy contamos con empresas sólidas, firmemente asentadas en sus respectivos campos”

Tú también afrontaste tiempos críticos: guerra civil, guerra mundial, transformación global y dura posguerra. Frente a la espera pasiva, optaste por la transformación social mediante la construcción comunitaria. Hoy, Euskal Herria dispone de formación, instituciones cercanas, un tejido económico competitivo y experiencias comunitarias consolidadas. Sin embargo, nos encontramos desconcertados observando los acontecimientos como si esperáramos un retorno que no llegará (“como la liebre mira al faro de luz que la atropella”).

En la última etapa de tu vida hablabas de un orden nuevo; señalabas que nos encontramos en los umbrales de una revolución científico-técnica en el que el poder se desliza de manos de antiguos capitalistas o miembros del partido hacia un sector tecnócrata. Eras consciente de que las viejas estructuras no corresponden ya ni al nivel de desarrollo técnico ni al nivel de conciencia de sí misma alcanzada por la persona actual. Según decías, aparece la necesidad de una sociedad en que la persona pueda desarrollar toda su capacidad creativa.

“Eras consciente que las viejas estructuras no corresponden ya ni al nivel de desarrollo técnico ni al nivel de conciencia de sí misma alcanzada por la persona actual. Según decías, aparece la necesidad de una sociedad en que la persona pueda desarrollar toda su capacidad creativa”

Concebías el cooperativismo no solo como anticipo, sino como promotor del nuevo orden. Instabas a avanzar, a unir fuerzas con los movimientos sociales inspirados en la centralidad de la persona y a cooperar con otros sistemas para alcanzar una Euskal Herria económicamente eficiente y socialmente avanzada. Advertías del peligro de aislarnos, pues ello podría convertirnos en comunidades sin impulso vital.

Euskal Herria cuenta hoy con capacidad para llenar el vacío que nos dejó tu ausencia. La visión prospectiva y creativa que ofrecías está garantizada por las entidades existentes, pero es necesario creer en nosotros mismos, ampliar los horizontes de esperanza, abrir puertas a la cooperación social y trascender del cooperativismo hacia vías de cooperación entre distintos; en definitiva, dar cuerpo al principio acuñado de transformación social para que, de simple enunciado, pase a ser motor del cambio. 

Ante amenazas externas se trata de generar espacios comunitarios capaces de responder con eficacia económica y solidez democrática. Una vez más está en juego la concepción humanista de la sociedad frente a las imposiciones totalitarias. Que el aniversario de tu muerte nos impulse a asumir las responsabilidades que nos corresponden.