Una manera cooperativa para estar en la empresa
Nos llegan noticias de aquí y de allá, que las nuevas generaciones tienen una nueva visión sobre los valores. Y las diferencias son especialmente notables en la percepción del trabajo y en las previsiones laborales. Parece que se acercan con muchas exigencias al mundo laboral. Antes, las empresas tenían donde elegir, y al menos tenían la capacidad de elección; ahora, por el contrario, son las personas jóvenes las que tienen capacidad de selección.
El nuevo campo de juego es especialmente complicado para las cooperativas. Y es qué, las nuevas generaciones no tienen motivación para unirse con arraigo a la empresa, y en consecuencia, si por medio de los y las socias se ha buscado la estabilidad del proyecto y ese hecho ha sido diferencial en las cooperativas, ese diferencial ya no existe. Las cooperativas son excesivamente inflexibles para responder a las demandas de flexibilidad de las personas jóvenes y, por lo tanto, las cooperativas tienen una necesidad imperiosa de modernizarse, actualizando sus principios y valores.
En este nuestro mundo cooperativo, la inquietud generada por la dimensión de la empresa genera inercias potentes; pero, como hemos observado en diferentes sesiones de formación e investigación, existen matices importantes en la visión de la juventud.
“El equilibrio entre el trabajo y la vida personal, es sin duda, una reivindicación que se está imponiendo con fuerza”
El equilibrio entre el trabajo y la vida personal, es sin duda, una reivindicación que se está imponiendo con fuerza. La juventud es especialmente sensible respecto a ese ámbito. Pero existen grandes diferencias según los perfiles. Para un perfil mayoritario, a la hora de construir una vida plena, el trabajo ha perdido el protagonismo de antaño. Para estos, la empresa es un lugar donde trabajar; una fuente de ingresos para impulsar el proyecto personal de vida. Estos muestran claramente su idea de qué la vida que merece vivir es la que se desarrolla fuera de las empresas. Esa visión condiciona la manera de estar en la cooperativa: a la cooperativa le toca estar por delante en las condiciones laborales y en los derechos.
También encontramos otro perfil entre los jóvenes. Para estos, aunque el equilibrio entre trabajo y vida es importante, el trabajo y el ámbito de la empresa siguen siendo muy importantes. Estos traen consigo la manera cooperativa de estar en la empresa: un equipo que comparte la filosofía de realizar la tarea bien y con calidad, que se desarrolla en un ámbito saludable, en equipo, con co-responsabilidad. Ese es, entre otros, el ambiente laboral que les gustaría encontrar en la cooperativa.
No nos detengamos en idealizaciones pasadas. Los jóvenes (la mayoría) huyen del relato del compromiso cooperativo basado en el sacrificio personal. El proyecto cooperativo debe renovarse. Pero, quizá, a diferencia de lo que pensamos, la dirección es otra: la oferta del modo cooperativo de estar en la empresa es, para atraer a los jóvenes que son tan necesarios, el camino que deben reforzar las cooperativas.