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"Lo que más me ha marcado estos años ha sido el camino: un camino largo, bonito y multitudinario"
Nerea también mira al bertsolarismo más allá de los escenarios. En la entrevista reflexiona sobre el libro "Boise!" que trata la diáspora vasca, el ambiente de plaza de verano y los valores del cooperativismo, subrayando que la colaboración y la red son la base de la creación cultural.
En primer lugar, para presentarte un poco: ¿de dónde viene Nerea Ibarzabal, cuándo y cómo empezaste en el mundo del bertsolarismo, y qué ha sido lo que más te ha marcado en el camino?
Nací en Zumarraga, crecí en Markina-Xemein, y actualmente vivo en Hernani. Soy periodista de estudios, pero en los últimos años estoy totalmente inmersa en el mundo del bertsolarismo.
Empecé a cantar bertsos siendo muy joven, con unos 11 años. Juanjo Respaldiza venía a la ikastola de Markina, y algunas amigas de la clase nos animamos a ir a la bertso-eskola; entre ellas, Josune Aramendi, que sigue hoy en día en el mundo del bertsolarismo. Sin darse cuenta, lo que en un principio era una actividad de ocio se ha convertido en una forma de vida que ha perdurado hasta hoy.
Lo que más me ha marcado estos años ha sido el camino: porque ha sido un camino largo, bonito y multitudinario. La gente que he conocido y el modo de vida que me ha dado el bertsolarismo sigue siendo lo que me mantiene aquí.
La gente que he conocido y el modo de vida que me ha dado el bertsolarismo sigue siendo lo que me mantiene aquí.
En los últimos meses estáis trabajando en la iniciativa "Itzali eta piztu". ¿Qué tiene de especial este formato y qué posibilidades os da para abordar el bertsolarismo de otra manera?
"Itzaleta piztu" es una producción de Lanku Bertso Zerbitzuak y una propuesta creada por tres músicos y bertsolaris: Aner Peritz, Libe Goenaga y Manex Pagola. Ellos son los encargados de poner la música a las sesiones e invitan a varios bertsolaris a las actuaciones, que poco a poco han ido formando un grupo cada vez más amplio.
Básicamente se trata de sesiones de bertsos musicadas basadas en la música electrónica. Utilizamos el autotune para jugar con el registro de nuestra voz y de ahí parte la experimentación. En cuanto a las melodías, utilizamos piezas de la melodía tradicional vasca, pero cantadas en registro electrónico, además de incluir nuevas melodías y referencias internacionales: ritmos tomados del reggaeton, estilo "cumbia" y otros. Hacemos bertsos al son de artistas como Bad Bunny o Bad Gyal, para experimentar.
Está siendo un experimento muy bonito que la gente recibe con sorpresa. Ya hemos cantado en muchos sitios y mi sensación es que en espacios de juerga -Kafe Atzokis, chiringuitos de playa y similares- funciona muy bien. La música electrónica también activa el movimiento del cuerpo y propone diferentes movimientos corporales, por eso es importante que la gente esté abierta a ese ambiente.
Cantamos bertsos al son de artistas como Bad Bunny o Bad Gyal, para experimentar. Está siendo un experimento muy bonito que la gente recibe con sorpresa.
A pesar de que el bertsolarismo es una disciplina que viene de la tradición, en los últimos años cada vez se ven más propuestas adaptadas a nuevos formatos y públicos. ¿Tú cómo vives ese equilibrio entre innovación y raíces?
Yo siempre he conocido el bertsolarismo como una actividad que ha sido muy abierta: la que ha estado dispuesta a asociarse con otras disciplinas y a experimentar. No creo que sea un fenómeno puro de esta época. Cuando yo era muy joven también había bertsos musicados o grupos de bertsolaris como Gu ta Gutarrak o 7 Eskale.
Yo siempre he conocido el bertsolarismo como una actividad que ha sido muy abierta: la que ha estado dispuesta a asociarse con otras disciplinas y a experimentar.
A lo largo de la historia los bertsolaris han adoptado diversas funciones y formas, lo cual es interesante porque el bertso tiene una gran versatilidad en sí mismo. La nuestra es una actuación que necesita poca infraestructura y la improvisación nos lleva a cualquier sitio; tenemos capacidad de adaptación. Algunas cosas salen bien y otras a medias, pero nos permite llegar a nuevos públicos, y cada bertsolari puede traer también sus otras aficiones al bertsolarismo.
A lo largo de la historia los bertsolaris han adoptado diversas funciones y formas, lo cual es interesante porque el bertso tiene una gran versatilidad en sí mismo.
Ejemplo de ello son las sesiones literarias de bertsos. Muchos bertsolaris también escribimos, y luego esos bertsolaris escritores nos dedicamos al papel de lectores o ponedores de temas, leyendo pasajes de los libros. Al final, traemos al bertso otras formas de interés y expresión.
Creo que cuantos más lugares se alimenten, más interesantes y ricas serán las formas de expresión que surgirán. Siempre conviene estar abierto, sabiendo que el bertso también es una práctica completa, es decir, que el bertso tiene también fuerza y personalidad a capella. Llenamos de igual a igual salas, frontones y torneos ante miles de personas, sólo con la voz sobria. Una disciplina no quita a la otra.
El verano suele ser una época intensa para los y las bertsolaris: numerosas plazas, festivales y sesiones pueblo a pueblo. ¿Qué tal llega el verano de este año? ¿Tienes alguna cita o proyecto que te haga especial ilusión?
El verano es una época muy intensa, que nos pone la agenda patas arriba. A lo largo del año la mayoría de las sesiones se acumulan los fines de semana, pero cuando llega el verano son las fiestas de los pueblos las que marcan el ritmo. Da igual que sea lunes o martes: cuando se trata de patronales, la fiesta está por todas partes.
Suele ser una rueda loca pero preciosa: entre bocadillos, entre cervezas de txosnas, con poco sueño y muchos kilómetros. Pero también la posibilidad de vivir en estrecho contacto con la gente, y con gente que normalmente está en buen ambiente y contenta, además. El verano tiene una energía muy positiva; vayas al pueblo al que vayas, la gente vive sus fiestas con especial cariño, y eso se nota. Es una época exigente, sin duda, pero también tiene un punto especial que me gusta mucho.
El verano suele ser una época muy intensa. Suele ser una rueda loca pero preciosa: entre bocadillos, entre cervezas de txosnas, con poco sueño y muchos kilómetros.
Todos los programas me hacen ilusión, pero quizá las sesiones de fiestas en las capitales me gustan especialmente. El programa de la plaza de Santiago de Bilbao, por ejemplo, me gusta mucho. El Casco Viejo de Bilbao se llena ese día de bertsos, y además de los aficionados a los bertsos siempre aparecen turistas, gaupaseros o gente que por casualidad pasa por allí. El bertso ocupa un espacio público, además en euskera, y esa capacidad de llamar la atención de la gente me parece muy bonita.
El bertso ocupa un espacio público, además en euskera, y esa capacidad de llamar la atención de la gente me parece muy bonita.
En el marco de la Fundación Athletic, el 27 de mayo presentasteis el libro "Boise!" junto a Xabi Paya y Onintza Enbeita. ¿De dónde viene este proyecto y qué queréis contar en torno a la diáspora vasca de Boise?
El caso es que el verano pasado nos invitaron a Xabi Payá, Onintza Enbeita y a mí a Boise a cantar bertsos con motivo del festival que allí se celebra cada cinco años. Al mismo tiempo, también iba a acudir el equipo femenino cadete del Athletic Club, a través de la relación que mantienen con un equipo de Boise. Era un viaje de vuelta, ya que desde Boise ya habían estado aquí en Euskal Herria, y ahora tocaba que desde aquí fueran a Boise.
Lo que nos propuso el Athletic fue escribir una narración centrada en el fútbol, la diáspora, la cultura vasca y el deporte femenino. Y así ha sido: cada uno en su estilo, hemos creado un relato.
Los protagonistas de nuestros cuentos son las cadetes del Athletic Club y contamos sus vivencias, narrando sus experiencias como deportistas euskaldunas a través de la ficción. También se aborda el tema de la diáspora: qué significa mantener la identidad vasca tan lejos de Euskal Herria, y cómo se crean vínculos entre ambos mundos.
Para terminar, ¿conoces el movimiento cooperativo MONDRAGON? ¿Qué referencia o imagen tienes de este movimiento? ¿Ves alguna relación entre los valores del cooperativismo y el bertsolarismo o la creación cultural?
Sí, claro que conozco el movimiento cooperativo MONDRAGON. Yo misma tuve una relación directa con el cooperativismo, porque creamos un grupo creativo llamado Txakur Gorria como una pequeña cooperativa.
Aprendimos mucho de aquella experiencia en torno a la economía social transformadora. Tuvimos la oportunidad de conocer a diferentes agentes y cooperativas de Euskal Herria, y creo que nuestra mirada se abrió mucho. En el cooperativismo se hacen reflexiones interesantes sobre la vida, el trabajo o el dinero. De alguna manera aprendí que organizándonos de una manera adecuada se puede decidir qué tipo de vidas queremos y trabajar conjuntamente para mejorarlas.
En el cooperativismo se hacen reflexiones interesantes sobre la vida, el trabajo o el dinero. De alguna manera aprendí que organizándonos de una manera adecuada se puede decidir qué tipo de vidas queremos y trabajar conjuntamente para mejorarlas.
Además, tenía la sensación de que éramos una red que quería influir en un territorio: una red formada por agentes que se alimentan y ayudan mutuamente.
En relación con el bertsolarismo, es evidente que existen similitudes. Al igual que en el bertsolarismo, en el cooperativismo es imprescindible entender que nos necesitamos mutuamente. No hay sesiones de bertsos con un solo bertsolari: se necesitan presentadores de temas, organizadores y oyentes. La colaboración entre todos hace posible la actuación.
En relación con el bertsolarismo, es evidente que existen similitudes. Al igual que en el bertsolarismo, en el cooperativismo es imprescindible entender que nos necesitamos mutuamente.
Además, en el bertsolarismo también se tiende a tener en cuenta todo el territorio: no para que el bertso se desarrolle en un solo lugar, sino pueblo a pueblo y comarca a comarca, respetando las peculiaridades de cada uno. En parte, esa es la filosofía que promueve también el cooperativismo.