Deprisa y corriendo
En el acto de apertura del curso académico 2025-2026 de Mondragon Unibertsitatea, nuestras compañeras de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Nekane Arratibel y Letizia Garcia, hablaron largo y tendido sobre ello. Hace cincuenta años, la facultad nació para formar al personal docente capaz de dar clases en euskera y, aunque el ámbito de actuación se ha ampliado mucho, uno de sus ejes sigue siendo la formación de quienes trabajarán en el sistema educativo vasco (personas vascoparlantes que, conociendo la realidad sociolingüística, trabajarán para transformarla).
“Tal y como dice el lema, Euskara bagara, si verdaderamente somos en euskera, hay que tomar medidas al ritmo de la Korrika: y no deprisa y corriendo, sino entre todo el mundo, con una misma meta en la cabeza, pueblo a pueblo y pasándonos el testigo de mano en mano, como en la propia carrera”
Tal y como nos explicaron Arratibel y Garcia en septiembre, el uso del euskera en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación ha descendido notablemente; una bajada constante desde que se empezaron a realizar mediciones. Lo mismo ocurre en el resto de facultades de Mondragon Unibertsitatea. Quienes hablamos euskera hemos pensado durante muchos años que la educación en este idioma produciría una ciudadanía euskaldun como quien fabrica tornillos. Pero de eso sabemos un rato: ni siquiera los tornillos se hacen solos; requieren un buen diseño, planificación y la coordinación de muchas partes. La educación íntegramente en euskera ha logrado transmitir el idioma, pero no ha sido suficiente para que generaciones enteras sean plenamente vascoparlantes. Tampoco la llegada al mundo laboral de las personas que han estudiado en euskera ha euskaldunizado automáticamente los talleres y las oficinas. Eso también lo sabemos.
Propuestas
En nuestro entorno también hay muchas propuestas interesantes para abordar estos retos. Desde la mirada del día a día y desde las áreas que nos corresponden, hay muchos compañeros y compañeras trabajando en ello. Por un lado, ya sabemos que para asimilar un idioma no basta con aprender formas verbales, sustantivos y el sistema Nor-Nori-Nork (las declinaciones). Nos corresponde transmitir al alumnado un idioma en toda su plenitud. Tal como afirmó el director de teatro Ximun Fuchs a finales de febrero, durante las jornadas Euskal kultura gaur eta bihar (La cultura vasca hoy y mañana) en el campus de Aretxabaleta de Mondragon Unibertsitatea, lo importante no es desenvolverse en un euskara hutsa (que puede entenderse como solo euskera o euskera vacío), sino en un euskara betea (euskera pleno): un idioma lleno de cultura y significado. Y como subrayaban Nekane Arratibel y Letizia Garcia, esto no debe dirigirse únicamente a las futuras generaciones de docentes, sino a todo el alumnado. Porque serán esas personas quienes lleguen al mundo laboral y quienes, más allá de su empleo, actuarán como agentes en la sociedad.
Si estás leyendo este artículo, seguramente sepas que este mes arranca la 24.ª edición de Korrika. Tal y como dice su lema, Euskara bagara (Si somos euskera), si verdaderamente somos en euskera, hay que tomar medidas al ritmo de la carrera: y no deprisa y corriendo (korrika eta presaka), sino entre todo el mundo, con una misma meta en la cabeza, pueblo a pueblo y pasándonos el testigo de mano en mano, como en la propia Korrika. Y reconozcámoslo: quienes tenemos unas buenas zapatillas para dar respuesta a los retos del ámbito educativo y laboral, tenemos esa responsabilidad. Atémonos bien los cordones, porque tenemos que llegar lejos.