Una mirada muy nuestra a las recientes elecciones en Colombia y sus consecuencias
Este giro es parte de un proceso pendular regional de más de una década. La primera ola hacia la derecha se inició en 2015 con Mauricio Macri en Argentina y el impeachment a Dilma Rousseff en Brasil en 2016, que abrió camino a Jair Bolsonaro en 2018. En ese periodo, la región vivió además el viraje en diferentes formas de Ecuador, Chile, Colombia, Uruguay, Guatemala y Nayib Bukele en El Salvador, este último junto a Bolsonaro y Trump como ejemplos del nuevo populismo.
La llegada de la pandemia en 2020 catalizó un descontento social con movilizaciones que hizo oscilar el péndulo en el otro sentido. Emergieron gobiernos progresistas en Bolivia, Chile, Honduras y Perú. Finalmente llegó el retorno de Lula da Silva en Brasil tras un proceso político y judicial y la llegada de Gustavo Petro en Colombia como primer mandatario de izquierdas en su historia.
Con el triunfo de Keiko Fujimori en Perú y de la Espriella en Colombia, el mapa latinoamericano es casi un bloque monocolor exceptuando a Claudia Sheinbaum en México y a Lula en Brasil pendiente en unas semanas del próximo embate con Flavio, hijo de Jair Bolsonaro
Hoy, el panorama ha vuelto a cambiar todavía más hacia derechas populistas, movimiento iniciado en 2023 con Milei en Argentina, Noboa en Ecuador y Peña en Paraguay. El avance continuó en Panamá, Chile, Bolivia, el regreso de Donald Trump en EEUU y la intervención militar en Venezuela que dejó a Delcy Rodríguez como presidenta interina. Con el triunfo de Keiko Fujimori en Perú y de la Espriella en Colombia, el mapa latinoamericano es casi un bloque monocolor exceptuando a Claudia Sheinbaum en México y a Lula en Brasil pendiente en unas semanas del próximo embate con Flavio, hijo de Jair Bolsonaro.
El cambio en Colombia es simbólico. Pese a conquistas como reducir la inflación a la mitad, mitigar la pobreza y duplicar el salario mínimo. Formalizar más de un millón de hectáreas en materia agraria, triplicar la cobertura pensional para adultos mayores y blindar el 42% del territorio nacional —incluida la Amazonía— contra la minería y el petróleo, Petro y Cepeda como líderes en el Pacto Histórico no lograron movilizar lo suficiente a sus bases en las elecciones.
Un mes y medio después de la posesión del nuevo mandatario, el contraste institucional es radical. Con 200 decretos relámpago, la administración inició el desmantelamiento de las garantías previas. Esto redujo en un 90% los recursos para colectivos indígenas, afrodescendientes y campesinos
Un mes y medio después de la posesión del nuevo mandatario, el contraste institucional es radical. Con 200 decretos relámpago, la administración inició el desmantelamiento de las garantías previas. Esto redujo en un 90% los recursos para colectivos indígenas, afrodescendientes y campesinos, paralizó los programas culturales y de educación, y comenzó a derogar la protección de Páramos como el de Santurbán.
La retórica de "mano dura" reactivó la tensión en el conflicto armado. El anuncio de suspender las mesas de paz anteriormente abiertas y limitar el sistema de Justicia Especial para la Paz que, junto al aumento de la presión militar, desató enfrentamientos que dispararon los confinamientos y desplazamientos forzados. Ya en el pasado, esa política fracasó en un país donde ahora los grupos armados tienen más de 28.000 efectivos dispersos en más de 500 municipios y en 30 de sus 32 departamentos. Y en ese caminar, son los ciudadanos sobre todo en lo rural los que viven literalmente entre dos o más fuegos. En lo internacional, el giro es absoluto: alineamiento con Israel, traslado de la embajada a Jerusalén y retiro del apoyo a la demanda por genocidio de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia.
En lo internacional, el giro es absoluto: alineamiento con Israel, traslado de la embajada a Jerusalén y retiro del apoyo a la demanda por genocidio de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia
En su propuesta de apoyar la minería y el fracking plantea revisar el derecho a la consulta previa de comunidades étnicas lo que llevará a grandes riesgos ambientales en páramos y reservas. Propone un presupuesto en 2027 de 635 billones de pesos (547 en 2026) eliminando impuestos al patrimonio, recortando inversiones e incrementando el gasto de funcionamiento y deuda, todo esto con una reconstrucción pendiente por el terremoto de agosto. Se alertan privatizaciones por el nombramiento de estrategas de su campaña en la cúpula de Ecopetrol, mientras crecen las presiones políticas y jurídicas contra la oposición y se proponen cambiar los protocolos policiales ante protestas estudiantiles.

La Fundación Mundukide actúa en estos momentos en Latinoamérica en Brasil, Ecuador y Colombia, trabajando en procesos de desarrollo socioeconómico con movimientos y plataformas sociales líderes como el del Movimiento Sin Tierra en Brasil o en Colombia con los Recicladores de Oficio o las Mujeres Indígenas Pastos.
En este corto periodo en Colombia, estos colectivos están pasando de la incertidumbre y miedo por el cambio de gobierno a la certeza de vivir un periodo de retroceso en las conquistas sociales asumiendo una estrategia de resistencia, que seguramente anuncia acciones de desobediencia civil pacífica y la no cooperación.
Con esta situación, si cabe, es todavía más importante mantener la acción de Mundukide. Nos toca revisar nuestros procesos para garantizar el mantenimiento de nuestras actividades garantizando al mismo tiempo la seguridad de todas las personas con las que trabajamos y buscar nuevas formas para resistir en nuestros procesos de desarrollo socioeconómico
Como ocurrió en periodos anteriores, serán las contradicciones internas que generan estos gobiernos populistas con la derecha tradicional y el capital, y sobre todo la movilización social, las que abran opciones de futuros cambios. No obstante, este contexto incluye nuevas variables como la intervención militar de Estados Unidos o la debacle de la Cooperación Internacional, que antes podía apoyar a estos colectivos.
Con esta situación, si cabe, es todavía más importante mantener la acción de Mundukide. Nos toca revisar nuestros procesos para garantizar el mantenimiento de nuestras actividades garantizando al mismo tiempo la seguridad de todas las personas con las que trabajamos y buscar nuevas formas para resistir en nuestros procesos de desarrollo socioeconómico.
En esa resistencia, adquiere gran valor la acción de la sociedad vasca en su conjunto, pero especialmente la del mundo del trabajo cooperativo, ampliamente reconocido en nuestro ámbito de acción y que tiene como uno de sus principios la Solidaridad Universal. Los principios son nuestra guía, pero para no ser abstractos, debemos alimentarlos continuamente a través de acciones concretas. Que lo hagamos o no en los próximos años determinará seguramente nuestra identidad y a lo mejor nuestro propio devenir.