“Al cooperativismo le falta relato. No por falta de historias, sino porque los códigos no encajan con los actuales”

A raíz del vídeo que publicó en su cuenta de Instagram (@guapa.lista.y.cooperativista), Marina Vargas despertó el interés de muchas personas al hablar sobre la figura de José María Arizmendiarrieta y el legado del cooperativismo.
Card image cap
Marina Vargas
11/06/2026

Detrás de este proyecto hay un equipo joven que, con un lenguaje cercano y mucho sentido del humor, divulga sobre economía social y nuevas formas de entender el trabajo. Hablamos con Marina sobre comunicación, cooperativismo y los retos de conectar este modelo con las nuevas generaciones.

Para empezar, cuéntanos quién es la persona detrás de “Guapa, Lista y Cooperativista”. Para quien no te conozca todavía, ¿cómo te presentarías? ¿Cómo nace ese slogan y qué significa para ti?

Detrás de “Guapa, Lista y Cooperativista” hay una persona muy curiosa, entusiasta y un poco idealista, que al final es el motor de todo cambio. Pero también hay un proyecto que se hace en equipo, somos cinco personas en total, donde de manera colaborativa creamos el proyecto.

Me presentaría como alguien a quien le interesa mucho lo que se sale de la norma y transgrede el status quo, porque hay algo de todo eso que ya hemos visto que no funciona, o por lo menos, no funciona para todas las personas, siempre hay unos pocos que se benefician a costa del resto. Y ese no es el mundo en el que quiero vivir.

El slogan nace un poco desde el humor y desde la provocación. A mí al principio no me convencía mucho porque me parecía un poco pretencioso, pero tiene gancho y es algo con lo que la gente se queda. Y lo que nos importa es que el mensaje cale. Para mí significa reivindicar una identidad: se puede ser crítica, se puede ser idealista, se puede tener sentido del humor y, además, creer en otras formas de vivir el trabajo.

Para mí significa reivindicar una identidad: se puede ser crítica, se puede ser idealista, se puede tener sentido del humor y, además, creer en otras formas de vivir el trabajo.

¿De dónde surge tu interés por el cooperativismo? En tu vídeo hablas con mucha naturalidad del cooperativismo. ¿Recuerdas cuándo o cómo empezaste a interesarte por este tema?

Me topé con Ecooo de casualidad, fruto del hastío y la desesperación. El cooperativismo apareció como un oasis en medio del desierto. Venía de lugares tremendamente jerárquicos, donde no tenía ni voz ni voto, todo venía sobrevenido desde arriba y me costaba mucho compartir mis valores con los de la empresa. Sabía que no quería eso, pero no sabía qué buscar.

Y en medio de ese embrollo, me topé con un lugar en el que podía ser yo, mi opinión no solo era escuchada sino solicitada e integrada y donde las cosas se intentaban hacer con coherencia, en lugar de por ganar más pasta. Así que no me lo pensé y me quedé.

Luego gracias a la Escuela de Activismo Económico, pude conocer más entidades cooperativas en todo tipo de ámbitos y profundizar en qué es la economía social y solidaria, los valores cooperativos y ver que era una realidad más extendida de lo que pensaba, con mucha historia pero también de vanguardia.

El cooperativismo apareció como un oasis en medio del desierto. Venía de lugares tremendamente jerárquicos, donde no tenía ni voz ni voto, todo venía sobrevenido desde arriba y me costaba mucho compartir mis valores con los de la empresa.

En tu contenido se percibe una forma muy clara de contar las cosas, con personalidad propia ¿Siempre te ha interesado la comunicación o ha sido algo que ha ido surgiendo de manera más orgánica?

Creo que siempre me ha interesado comunicar, aunque quizá no siempre lo he llamado así. Desde pequeña me encantan las historias, tanto contarlas como escucharlas. También me fascinan las palabras, creo que podemos transformar nuestro mundo y cómo nos relacionamos con él según qué palabras utilicemos para ello.

Pero la forma concreta de comunicar en redes sí que ha surgido bastante orgánicamente y he de decir que estoy bastante sorprendida, porque no es algo que me hubiese planteado nunca. Creo que en esa parte sí que hay algo natural, soy una persona muy sociable y a la que le encanta la farándula, así que no tengo problema en ponerme delante de una cámara y hablar de lo que sea. Luego cuando digo que soy ingeniera, sorprende, claro.

En el vídeo mencionas a Arizmendiarrieta y su legado. ¿Qué te llamó la atención de su pensamiento o de su forma de entender la economía y la sociedad?

Arizmendiarrieta fue un visionario, un listo. Lo que me gusta de su visión es que no veía el cooperativismo como una teoría bonita, sino como una herramienta real para mejorar la vida de la gente. “Que la economía esté al servicio de las personas y no al revés”. Parece una frase sencilla, casi obvia, pero si miramos alrededor, vemos que no es tan común esa manera de hacer empresa.

También me gusta mucho su visión de la educación. Es imprescindible empezar en las raíces, formar a personas capaces de participar, de tomar decisiones en colectivo, de construir en sociedad. Es más fácil crear eslabones de un sistema, que no piensen y sean utilitarias, pero esta sociedad necesita personas con criterio y responsabilidad social.

ENLACE PARA VER EL VÍDEO

¿Cómo conociste MONDRAGON? ¿Fue a través de contenido, estudios, redes sociales…? ¿Qué imagen tenías antes y cuál tienes ahora?

MONDRAGON lo conocía primero un poco “de oídas”, estudié la carrera en Eibar y primero conocí la Universidad, después descubrí que era ese gran ejemplo de cooperativismo que siempre aparece cuando empiezas a investigar modelos alternativos de empresa. Al principio mi imagen era bastante general: una corporación cooperativa grande, vasca, muy importante, casi como un caso de estudio.

Luego, gracias al proyecto y a las personas a las que me ha acercado, lo he ido comprendiendo más a fondo. MONDRAGON no es solo “una cooperativa gigante”. Es un ecosistema que abarca industria, educación, finanzas, innovación, comunidad, territorio… Y eso cambia bastante la mirada.

Antes quizás lo veía como algo admirable pero alejado. Ahora lo veo como una experiencia compleja, con grandes retos, como garantizar la participación activa de tantas socias o seguir siendo competitivas sin perder el alma de cooperativa. O el gran reto que tenemos en la Economía Social: el relevo generacional.

Ahí desde GLC intentamos precisamente que la gente joven conozca no solo que este modelo existe sino que además es solvente, competitivo y mucho más amable con la vida que la empresa tradicional.

Ahí desde GLC intentamos precisamente que la gente joven conozca no solo que este modelo existe sino que además es solvente, competitivo y mucho más amable con la vida que la empresa tradicional.

Cuando hablamos de cooperativismo hoy, muchas veces se percibe como algo “lejano” o poco conocido. Desde tu punto de vista, ¿qué crees que le falta al cooperativismo para conectar más con la gente joven?

Al cooperativismo le falta relato. No por falta de historias, sino por puro desconocimiento o porque los códigos no encajan con los actuales. Es algo que se ha evidenciado en el reto del relevo generacional.

A la gente joven sí le importan muchos temas que tienen que ver con la esencia del cooperativismo: la precariedad, el sentido del trabajo en nuestras vidas, la vivienda, la salud mental, la sostenibilidad o la participación, por nombrar algunas. Lo que pasa es que a veces no identificamos que el cooperativismo puede ser la solución a muchos de esos problemas.

También le faltaba estar presente en el discurso público. A veces cuando las cosas se hacen tan de nicho, acaban siendo un nicho funerario. Aunque no estemos completamente de acuerdo con quienes están detrás del algoritmo o las dinámicas o efectos que producen las RRSS, hace falta ocupar esos espacios, e impregnar el discurso con las cosas que nos importan porque si no nos comen los cryptobros y el fascismo. Eso es así.

Al cooperativismo le falta relato. No por falta de historias, sino por puro desconocimiento o porque los códigos no encajan con los actuales.

¿Cómo ves el papel de los jóvenes en el futuro del trabajo y de modelos como el cooperativo? ¿Crees que hay interés real en alternativas al modelo empresarial más tradicional?

Creo que lo hay y también lo estamos viendo por la interacción que hay en los vídeos o las preguntas que nos llegan. Es que los jóvenes estamos viviendo un mundo en el que reina la incertidumbre, en el que parece que estamos todo el tiempo sobreviviendo.

Si hiciésemos una encuesta, muchos jóvenes quieren trabajar en algo que tenga sentido y esté alineado con sus valores, en donde tengan voz, no les traten como un recurso reemplazable ni tengan a un jefe soplándoles en la nuca pidiendo informes “para ayer”. Quizá no lo llamen cooperativismo, pero es exactamente esto.

También creo que la propia etiqueta de cooperativa no vale de nada si luego no se respetan los valores sobre los que se yergue. Además de decir “somos cooperativa” hay que demostrar que esa alternativa es habitable para una generación que viene con otras preguntas, otras formas de comunicarse y otra percepción de lo que significa el trabajo, el tiempo y la vida en sí. Pero yo creo que si logramos integrar todas esas diferencias como ventajas competitivas y parte de la riqueza propia de los grupos humanos diversos, hemos ganado.

Tú, tan acostumbrada a contar historias, ¿nos podrías explicar qué es el cooperativismo?

Básicamente, currar en una cooperativa es dejar de ir en asiento de atrás en el coche y ponerte al mando, bien sea como conductor o como copiloto: poder decidir la música, la ruta e incluso los snacks para el viaje. Y que, además, todas las personas que van subidas en ese coche, participen de estas decisiones y puedan rotar por todos los asientos. Implica responsabilidad claro, pero también saber que el camino será bonito y compartido.

Currar en una cooperativa es dejar de ir en asiento de atrás en el coche y ponerte al mando, bien sea como conductor o como copiloto: poder decidir la música, la ruta e incluso los snacks para el viaje.