“Nuestro reto es acompañar en los proyectos de vida de las personas atendidas”

Klaudia Luquita, presidenta del Consejo Rector de GSR.
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15/01/2026

Llegó a Euskadi hace más de 20 años desde su Rosario natal (Santa Fe, Argentina) para hacer el Máster de Cooperación Internacional Descentralizada en la EHU. Y aquí se quedó, en Ondarroa, su segunda patria. Luquita tiene una sensibilidad especial hacia las personas, el don de la empatía y una experiencia dilatada en el cuidado de las personas. Podría ser tranquilamente una discípula aventajada del filósofo brasileño Leonardo Boff, que propone la teoría del cuidado como “la esencia del ser humano y la base de un nuevo paradigma ético”.

Es presidenta de GSR, cooperativa de servicios residenciales, cuya tecnología principal es la generosidad, la sencillez y el respeto. Y, por supuesto, la innovación, con un modelo empresarial cooperativo y unos servicios pensados para mejorar la calidad de vida de las personas con necesidades asistenciales. La idea de GSR surgió en 2001, y en la actualidad emplea ya a más de 1.200 profesionales que cuidan de más de 1.600 personas con diferentes necesidades. Y seguirá creciendo, al ritmo de la evolución demográfica. El envejecimiento de la población apunta a retos interesantes en el área del cuidado.

Klaudia también ha sido miembro de la Comisión Permanente de MONDRAGON durante cuatro años. Y ahora es también vicepresidenta del clúster de salud MONDRAGON Health.

¿Cómo llegaste a GSR?

Por casualidad. En 2006 impartía cursos de Recursos Humanos para personas desempleadas en Lea Artibai Ikastetxea (Markina, Bizkaia) y una compañera pakistaní que conocí en AEK me animó a presentarme a un puesto en una cooperativa que gestionaba la residencia de Markina. Aunque venía de un perfil técnico (soy licenciada en Derecho), buscaba un proyecto con sentido social y humano. Empecé como auxiliar de geriatría y participé en el primer Comité de Prevención y Salud Laboral. Después coordiné la residencia GSR Legazpi durante ocho años y, en 2015, el 9 de febrero, asumí la dirección del centro GSR Debagoiena en Aretxabaleta (Gipuzkoa), curiosamente el día de mi cumpleaños.

“Llevamos 23 años dedicados al cuidado y atención de personas con necesidades asistenciales y psicosociales. Y a día de hoy gestionamos 28 centros, en los que brindamos servicios a más de 1.600 personas con diferentes necesidades y perfiles”

¿Qué haces? ¿De qué te ocupas?

Como trabajadora soy responsable del área de Atención Integral de GSR y desde este ámbito, lidero el equipo de coordinadoras de los centros de GSR. Cuando hablamos de atención integral nos referimos al servicio de cuidados y apoyos que damos en los centros 24/7, es decir, cómo organizamos y brindamos el cuidado de las personas atendidas –personas usuarias y familias– y de las que brindan esos cuidados, nuestras profesionales.

Y como socia trabajadora, participo en los órganos de la cooperativa. Soy presidenta del Consejo Rector y junto con las personas consejeras y la Dirección General trabajamos con mucha responsabilidad e ilusión, para desarrollar la estrategia de GSR y asegurar el legado de la cooperativa. Somos un proyecto socioempresarial y para nuestra organización trabajar alineados para mantener el compromiso de las personas socias y el sentimiento de pertenencia a GSR es muy importante. La dispersión geográfica y las distintas particularidades de las distintas comunidades autónomas y cada provincia son puntos clave que están en nuestras agendas. Por ejemplo, tres veces al año miembros del Consejo Rector y la Dirección General participamos en persona en los comités de centros a los que asisten todas las personas socias y no socias de cada centro, para que la comunicación bidireccional, la cercanía y la transparencia sigan siendo ADN en la cultura de nuestra organización. ¡Un reto compartido en el que con convicción del valor que nos da, seguiremos invirtiendo tiempo y kilómetros!

“GSR también participa en la definición del modelo de cuidados del futuro en Gipuzkoa, aportando experiencia y recursos para dar respuesta a las necesidades sociales actuales”

Háblanos de la dimensión de GSR hoy: residencias y centros de día, número de personas que atendéis, trabajadoras…

Estamos presentes en 6 territorios: en las tres provincias de la CAPV (Gipuzkoa, Bizkaia y Araba), en Navarra, La Rioja y Cantabria.

Llevamos 23 años dedicados al cuidado y atención de personas con necesidades asistenciales y psicosociales. Y a día de hoy gestionamos 28 centros, en los que brindamos servicios a más de 1.600 personas con diferentes necesidades y perfiles: personas mayores, personas con discapacidad intelectual o trastornos de salud mental.

Prestamos el servicio en residencias de mayores, centros de día, centros de discapacidad y salud mental a través de un equipo humano integrado por más de 1.200 profesionales altamente comprometidos con el cuidado, la calidad del servicio y la responsabilidad de acompañar en los proyectos de vida de las personas atendidas.

¿Qué propuesta de valor diferencial ofrece GSR? ¿En qué se diferencia de su competencia?

El propio modelo de gestión cooperativo es el valor diferencial: las personas trabajadoras tenemos participación activa en la organización del servicio y canales de comunicación que permiten conocer cómo evoluciona la cooperativa.

A nivel retributivo, estamos en un sector que aplica convenios según el territorio. Y para quienes trabajamos en GSR ser parte del proyecto como propietarias y ver que el reparto equitativo de la riqueza es una realidad y que los beneficios se reparten entre las socias y las trabajadoras en equilibrio con la responsabilidad de cuidar el legado a través de las reservas y revertir parte del resultado a la sociedad, tiene un valor diferencial muy potente.

En el modelo de cuidados y apoyo, con la experiencia de estos 23 años y la especialidad de nuestros equipos, hemos desarrollado comités transversales en cada área profesional aportando solvencia técnica en los procesos de la atención integral, que nos da un diferencial de calidad e innovación en el cuidado.

Realmente somos un proyecto con compromiso social y vivirlo desde dentro, créeme, es un diferencial fundamental.

Y además está extendiendo su catálogo de servicios, ¿no es así?

En nuestra última reflexión estratégica donde participamos más de 25 personas de la cooperativa (de los órganos sociales, de la dirección, responsables de áreas y profesionales de los centros) redefinimos nuestra MISIÓN, que me gustaría compartir porque ayudará a responder a la pregunta:

GSR somos la cooperativa de la Corporación MONDRAGON que ofrece servicios sociosanitarios personalizados para mejorar la calidad de vida de las personas con necesidades asistenciales. Lo hacemos:

  • Colaborando con las administraciones públicas. 
  • Facilitando un entorno de participación abierta.
  • Promoviendo un entorno de trabajo basado en los valores cooperativos.

Nació como gestora de residencias para mayores, pero hoy se adapta para atender también salud mental y discapacidad, con centros multiperfil y proyectos en colaboración con las administraciones. Además, impulsa el cuidado en el hogar mediante la cooperativa Bihar S. Coop., y apuesta por la silver economy en Euskadi, creando empleo local cooperativizado y ecosistemas de cuidados sostenibles. GSR también participa en la definición del modelo de cuidados del futuro en Gipuzkoa, aportando experiencia y recursos para dar respuesta a las necesidades sociales actuales.

¿Cuáles son los ejes principales de su plan estratégico?

Destacaría principalmente tres. En primer lugar, el crecimiento en los mercados actuales manteniendo nuestra identidad cooperativa y adecuando la estructura corporativa. En segundo lugar, consolidar la marca GSR como referente en Servicios de cuidados y apoyo. Y, por último, desarrollar en todos los ámbitos y para todos los perfiles el modelo de cuidado y apoyos de GSR, generando entornos profesionales con alto grado de satisfacción y con identidad cooperativa.

El cuidado, en femenino, todavía

¿El ámbito del cuidado sigue siendo femenino?

La respuesta sigue siendo afirmativa: sí, el ámbito del cuidado de las personas sigue siendo femenino. Culturalmente somos aún sociedades donde el cuidado está íntimamente relacionado con las mujeres. En GSR trabajamos más de 1.200 personas y el 85% somos mujeres.

“Realmente somos un proyecto con compromiso social y vivirlo desde dentro, créeme, es un diferencial fundamental”

Y eso, ¿por qué?

Porque como sociedad nos cuestan los cambios culturales… y está tan arraigado en nuestra cultura que las mujeres, que por naturaleza se nos identifica como cuidadoras, pareciera que algo innato marca esa categórica premisa de que el cuidado es femenino.

Es verdad que poco a poco el cuidado, que es dedicar tiempo, atención, apoyos, empatía, cariño, responsabilidad, tiene una componente vocacional que no excluye sino que incluye a toda persona que decida hacerlo: hombre o mujer, da igual, es cuestión de la persona, no de su sexo.

¿Percibes algún cambio últimamente?

Queda mucho por concienciar a la sociedad y apostar recursos para que desde las ikastolas hasta las universidades se facilite y se haga más atractivo conocer y profesionalizarse para sectores empresariales dedicados a servicios.

Hoy por hoy, aunque minoritario, nos anima saber que ya contamos en GSR con un equipo de compañeros auxiliares, enfermeros, cocineros y responsables de áreas, todos muy comprometidos y convencidos de que vale la pena dedicarse a nuestro sector. Aunque hay aún mucho camino por recorrer.

MONDRAGON, compañero de viaje indispensable

MONDRAGON. ¿Qué representa para ti?

MONDRAGON ha sido desde el primer día un compañero de viaje indispensable. Cuando se empezó a pensar en algún proyecto relacionado con la salud, MONDRAGON apoyó la iniciativa a pesar de ser un sector diferente, donde la propia particularidad del sector requería adecuación legal y oportunidad de gestionar servicios no industriales. Y se hizo una apuesta disruptiva: apostar por el modelo cooperativo, otorgando el protagonismo a las trabajadoras de un sector entonces poco reconocido, y potenciando además un proyecto local de impacto, sobre todo en zonas rurales.

La ayuda en los primeros pasos…

MONDRAGON nos apoyó y nos dio espacio como cooperativa para desarrollar un modelo de negocio complejo, con normativas territoriales que a priori, podían resultar difíciles de adecuar al modelo. Y ahí estuvo la Corporación, de una manera u otra, con sus mecanismos y sus cooperativas (Ausolan, LKS, MISE, MONDRAGON Inversiones) para ir acompañando nuestras decisiones más relevantes en el crecimiento del negocio y en la adecuación al modelo cooperativo que tanto nos diferencian en el sector. Sin MONDRAGON no seríamos lo que somos. MONDRAGON representa no estar ni avanzar solos.

Representa el valor vigente en la sociedad de la generosidad, de priorizar el bien común sobre los intereses individuales, valor hoy en día que va perdiendo adeptos… MONDRAGON nos ha enseñado el respeto y el compromiso con la solidaridad: repartimos beneficios entre todos, nos apoyamos unos centros a otros… porque cuanto mejor funcionemos como proyecto socioempresarial, mayor impacto generaremos en la sociedad, y mejor será el legado que dejaremos a quienes vengan después.

Como se ha dicho alguna vez, que suscribo: “Izan zirelako gara, eta garelako izango dira”.

Y ahora eres vicepresidenta de MONDRAGON Health.

¿Qué aportaciones hace este clúster? MONDRAGON nos une. Somos un grupo de cooperativas con un denominador común: el sector de la salud. Ser parte de MONDRAGON Health y que desde GSR podamos acompañar desde la vicepresidencia, es un rol importante en el ámbito sociosanitario.

¿Qué aporta? Poder compartir espacios que nos den posicionamiento de mercado y abrirnos como MONDRAGON a ámbitos de la sociedad que potencien no sólo la marca sino que puedan activar alternativas de nuevos contactos/nuevas oportunidades para cada cooperativa.

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PERSONAL

¿Vives con alegría?

¡Sí, siempre con alegría! En todos los aspectos de la vida intento ver el vaso medio lleno.

¿Dónde resides?

En Ondarroa.

¿A gusto?

Siempre me he sentido muy a gusto, he notado una acogida muy cálida.

¿Y qué tal con el euskera?

Me he arreglado bastante bien. En Ondarroa es fácil hacer vida en euskera porque se escucha en casa, en la calle, con las amistades... Aunque cometa errores, la gente agradece el intento. Además, para mí el euskera es identidad, parte de la cultura y de la comunidad en la que vivo. Es una forma de vivir que me gusta mucho. Aunque todavía tengo mucho que aprender, el euskera me ha enamorado.

“El euskera me ha enamorado”

Desde la distancia, ¿cómo ves a tu Argentina?

Argentina está sufriendo una situación socioeconómica compleja. Hay una gran tasa de pobreza, y eso aumenta la brecha entre clases sociales. Creo que la inseguridad y la incertidumbre que sufren la sociedad y el país no permitirán que la situación mejore a corto y medio plazo.

¿Recomendarías GSR?

¡Por supuesto! Somos una entidad/cooperativa que brinda atención desde la generosidad, la responsabilidad y el cariño. En GSR somos personas que trabajamos para personas, y eso es lo que nos hace especiales. Para desconectar, para salir de la rutina, ¿qué haces? Pasear por el monte, leer, juntarme con mis amistades...

¿Mar o montaña?

Mar.

¿Alguna receta para la felicidad?

Confiar en las personas, buscar sentido a lo que haces, defender los valores propios y ver en las dificultades una oportunidad para avanzar.

¿Algo más?

Como he dicho antes, tanto profesional como personalmente: “Porque fueron, somos; y porque somos, serán”.

Gestión integral de servicios sociosanitarios para personas mayores.