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“Mi trabajo no es sólo hacer cosas bonitas, sino crear un lenguaje”
La directora de arte Iratxe Reparaz es la creadora de la imagen y del spot publicitario de la 60ª edición de Durangoko Azoka. Tras comenzar a trabajar en una agencia y conocer después los ámbitos del cine y la música, se trasladó a Madrid; allí afianzó su trayectoria en el sector de la publicidad. Entre sus experiencias, son destacables los proyectos realizados con el grupo Zetak, los cuales considera hitos en su carrera.
Este año has creado la imagen y el spot de uno de los eventos más importantes de la cultura vasca, concretamente el de Durangoko Azoka. ¿Qué significa para ti diseñar la imagen de esta edición?
Un sueño. Para mí siempre ha sido un sueño: desde siempre he tenido en mente hacer la imagen para Durangoko Azoka. . Pero no sabía si esa oportunidad me llegaría en algún momento.
Como directora de arte, diseñar para el mayor punto de encuentro cultural que hay en Euskal Herria era como llegar a la cima de una montaña. Recibir la propuesta fue una sorpresa muy buena y bonita, pero, al mismo tiempo, sentí una gran responsabilidad.
Ahora, estoy trabajando en una agencia de publicidad que exige mucho trabajo y esfuerzo. Necesité unos días para reflexionar si sería capaz de compaginar mi trabajo diario con este otro. Quería dedicarle mi mayor esfuerzo e ilusión al proyecto de Durangoko Azoka, y eso significaba que venían meses de mucho trabajo. Aun así, era algo que quería hacer sí o sí.
¿Qué ideas o emociones has querido transmitir?
He querido transmitir emociones. Que la gente al ver el diseño y la imagen sienta que Durangoko Azoka es un lugar donde se mueve toda la cultura; un lugar donde hay que estar si no quiere perderse las tendencias.
Crear curiosidad también ha sido uno de mis objetivos, y por eso utilicé colores vivos y formas diferentes. Además, he querido que se generara debate y diálogo para que la imaginería fuera una excusa para hablar sobre este encuentro.
Otro de mis objetivos era que la imaginería fuera fácil de recordar, y según los feedbacks que he recibido, diría que lo he conseguido.
¿Qué hay detrás de la creación de diseños diferentes para un mismo proyecto?
Queríamos hacer algo diferente. No sabíamos exactamente qué o cómo, pero no queríamos crear simplemente un cartel. Quisimos crear un universo, y que el formato en sí mismo fuera rompedor. Durangoko Azoka abarca todas las disciplinas; literatura, música, teatro, ilustración... todas de distintas formas y colores. Se nos ocurrió la idea de que, al igual que la Azoka tiene infinitas disciplinas, el cartel también tuviera infinitas versiones.
Algo que digo a menudo es que mi trabajo no es solo hacer cosas bonitas, sino crear un lenguaje. Al igual que en un lenguaje se crea una frase con diferentes verbos y palabras, en el mundo del diseño, los diseños de diferentes formatos crean un concepto.
Cuando empiezas un proyecto desde cero, ¿cómo suelen ser tus primeros pasos? ¿Qué es lo que te ayuda a despertar la creatividad?
Hay diferentes estilos, pero, en mi caso, soy partidaria de tener primero una conversación profunda con el cliente. Me parece muy importante saber qué quiere hacer el cliente y por qué. No empiezo a trabajar hasta llegar a la esencia del proyecto.
Desde siempre he sido una persona de querer entender las cosas, y desde pequeña he hecho un montón de preguntas. A menudo me decían "¿pero por qué preguntas eso?". Hoy en día llevo esa curiosidad a los clientes. Intento entender los proyectos por completo, y una vez que los entiendo, se me hace más fácil trabajar. Es a partir de ahí cuando mi mente empieza a hacer diferentes conexiones. Luego, al final del todo, intento que las ideas sean bonitas. Pero eso siempre al final.
Tu trayectoria como creadora y directora de arte ha pasado por varios lugares y contextos, desde tus raíces en Euskal Herria hasta tu desarrollo profesional en Madrid. ¿Has encontrado muchas diferencias en el sector entre Madrid y Euskal Herria?
Desde el punto de vista de la creatividad, no hay diferencias; el talento está en todas partes. Pero eso sí, en Madrid hay muchos recursos.
Los clientes son más grandes y estoy aprendiendo a gestionar proyectos grandes. Aquí todo está más concretado, los puestos de trabajo están más definidos y no puedes meterte en el trabajo de otros... Pero creo que la mayor diferencia reside en los recursos. Aun así, me atrevería a decir que la ambición por la creación es mayor en Euskal Herria. Quizás esa sensación que tenemos de que somos más pequeños, nos da fuerza para sacar adelante los proyectos.
¿Cómo describirías tu trayectoria profesional como creativa y directora de arte? ¿Y la trayectoria que has seguido para definirte como directora de arte?
La verdad es que cuando salí de la universidad no sabía en qué consistía la dirección de arte. Al principio estuve trabajando en una agencia de publicidad, pero sentía que quería hacer más cosas. Entonces, empecé a trabajar en otros proyectos: en el cine y la música.
En el mundo del cine, me contactaron para trabajar como directora de arte en algún que otro cortometraje. Ahí es cuando me di cuenta de que no es lo mismo ser directora de arte en cine que en publicidad. Aunque me pareció interesante, a mí no me llenaba.
En el mundo de la música, en aquel momento mi perfil no era nada habitual en los grupos de música: una directora de arte no era algo común. Y eso hacía que la sostenibilidad económica fuera difícil, teniendo en cuenta que a menudo los propios músicos vivían con sueldos escasos. Cuando me surgió la oportunidad de empezar a trabajar en Ogilvy para marcas que siempre he admirado, como el Ministerio de Igualdad o Cruzcampo, no lo dudé: era el momento de dar el salto.
¿Cuál dirías que es el proyecto que más ha marcado tu trayectoria?
Emocionalmente y personalmente, han sido muy importantes todos los proyectos que he hecho con el grupo Zetak. Empecé a trabajar en este proyecto justo después de terminar la universidad, cuando se creó Zetak. Además de hacer cosas bonitas, creo que hemos descubierto muchas cosas nuevas juntos. Pello, además de ser músico, es muy creativo, y nuestro objetivo siempre ha sido hacer cosas diferentes. Estoy muy orgullosa de todo lo que hemos hecho. Por ejemplo, creo que hemos creado un universo en los conciertos que ha hecho y todavía le quedan por hacer con el disco Aaztiyen.
¿Has tenido algún hito o momento decisivo en tu manera de entender la creatividad?
Mencionaría un proyecto de la época del confinamiento: la canción Zeinen ederra izango den de Zetak. En aquel momento todo el mundo estaba muy negativo, y le propuse a Pello hacer justo lo contrario: crear algo positivo.
Escribió la canción y creamos el videoclip con diferentes vídeos enviados por la gente. Esto también fue muy rompedor, ya que era algo que nadie había hecho en Euskal Herria en aquel momento. Creo que dimos en el clavo. Y mi trabajo también es ese: analizar qué quiere o necesita la sociedad en cada momento.
En este momento, ¿tienes algún nuevo proyecto entre manos?
Todavía tengo la mente en Durangoko Azoka, y luego me tomaré un pequeño descanso. Es verdad que tengo varios proyectos abiertos, pero aún no tengo nada concreto cerrado. De todas formas, siempre van saliendo trabajos, y yo estoy abierta a nuevos proyectos. Eso sí, intento seleccionar bien los proyectos que inicio aparte del trabajo en la agencia. Hoy en día prefiero tener pocos proyectos y de calidad, que tener muchos y llegar a todos a medias.