“Hace 25 años vimos la necesidad de reforzar el cooperativismo y hemos recorrido el camino en esa dirección”

Ainara Udaondo, directora del Instituto de Estudios Cooperativos LANKI.
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02/01/2026

El Instituto de Estudios Cooperativos LANKI ha cumplido 25 años este año. Durante este cuarto de siglo, este instituto de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Mondragon Unibertsitatea ha tomado el pulso al cooperativismo vasco, combinando investigación y educación. Su directora, Ainara Udaondo, ha echado la vista atrás para valorar el camino recorrido, pero sobre todo, ha hablado de los retos de futuro y de la importancia de la identidad cooperativa.

El Instituto de Estudios Cooperativos LANKI ha cumplido veinticinco años. Echando la vista atrás, ¿cuál ha sido el hito principal?

Para nosotros también ha sido difícil concretar los hitos, ya que han ocurrido muchas cosas. Pero tenemos una sensación: cuando empezamos hace 25 años, decíamos que era necesario fortalecer y revitalizar el cooperativismo, sobre todo en lo relativo a la identidad. Entonces, enfocamos nuestra mirada investigadora y nuestro esfuerzo educativo hacia ese objetivo. Hoy en día, 25 años después, podemos decir que el contexto ha cambiado mucho.

¿En qué se nota ese cambio?

Al principio, en nuestras cooperativas resultaba extraño hablar de transformación social, de identidad o de educación cooperativa. Hoy, en cambio, se han convertido en temas habituales; las cooperativas aceptan que estos temas deben abordarse y, además, los están trabajando. Diría que ha habido una revalorización y un florecimiento del carácter cooperativo en los últimos 25 años, y sentimos que hemos sido compañeros de viaje en ese camino. El cambio ha sido positivo, sin duda.

¿Cuál ha sido la aportación de LANKI en ese proceso?

Desde el principio, nuestros dos focos principales han sido la investigación y la educación. Teníamos una intuición: que era necesario renovar la idea del cooperativismo y que la identidad debía trabajarse mediante estrategias educativas. Nuestra manera de investigar siempre ha estado muy cerca de la realidad, junto a los agentes. Creo que, en ciertos momentos clave para nuestras cooperativas, hemos aportado luz a través de la investigación y luego hemos devuelto ese conocimiento a las cooperativas a través de la educación.

Mencionaste investigación y educación. ¿Se entiende una sin la otra hoy en día?

Ambos son necesarios y se alimentan mutuamente. Generamos conocimiento desde la investigación y lo difundimos a través de la educación. Pero, al mismo tiempo, la educación nos da una visión muy ajustada de la realidad. Pisamos las cooperativas, estamos con los cooperativistas, y eso alimenta enormemente nuestra investigación. La nuestra no es una mirada académica fría o distante. Investigamos para influir. Y para ello utilizamos la educación como principal estrategia.

¿Cómo conseguís combinar el conocimiento académico con la practicidad de las cooperativas?

Es un reto, pero ese es uno de nuestros puntos fuertes, que conocemos las cooperativas desde dentro. Conocemos las luces de nuestro modelo, pero también las partes oscuras, y gracias a ello nuestros planteamientos están muy cerca de la realidad.

“No hay un modelo ideal, pero sí tenemos intuiciones y prácticas muy interesantes, únicas en el mundo”

¿Cuáles son, hoy por hoy, las principales líneas de investigación?

Nuestro principal tema de trabajo es el cooperativismo, y en especial el cooperativismo vasco y la Experiencia de Mondragón. Hemos estado focalizados en investigar aspectos cooperativos: identidad, gobernanza, responsabilidad... Ahora también estamos tratando el tema de la intercooperación. En definitiva, a medida que va cambiando la realidad de nuestras cooperativas, vamos adaptando nuestra mirada investigadora, pero siempre orientada a arrojar luz sobre el desarrollo, los retos y las oportunidades del cooperativismo vasco.

Y en cuanto a vuestra oferta educativa, ¿en qué estáis trabajando?

Por un lado, tenemos propuestas dirigidas a alcanzar diferentes capas en nuestras cooperativas: trabajamos con socios nuevos, formamos a los miembros de los órganos, y realizamos procesos que llegan a colectivos enteros de las cooperativas. Por ejemplo, el último año hemos estado en Orkli y también acompañando el proceso Zentzua de LABORAL Kutxa. Y por otro lado, tenemos el Diploma de Experto/a en Cooperativismo; ya se han realizado 18 ediciones y es un producto muy conocido y valorado en nuestras cooperativas. Desarrollamos nuestra estrategia dirigida a nuestras cooperativas en el marco de colaboración fructífero que tenemos con Otalora. Además, también tenemos varias ofertas dirigidas al ámbito internacional: un máster oficial en Cooperativismo o cursos online de menor duración, que ofrecen la oportunidad de conocer nuestra experiencia cooperativa de primera mano.

En este mundo complejo, ¿cuáles son los principales desafíos del cooperativismo?

El mundo es muy complejo y los desafíos son muy diversos. Por un lado, están los retos empresariales: negocios futuros, rentabilidad... Pero nosotras siempre hemos dicho que es igual de importante, o tan importante como eso, trabajar los temas relacionados con la identidad cooperativa.

Si queremos proyectos socio-empresariales sólidos, debemos profundizar en nuestros valores. Eso es lo que nos diferencia de otros modelos. Y además, trabajar la identidad también nos hace más fuertes a nivel empresarial.

De cara al exterior, ¿cómo se ve la experiencia de aquí?

A veces, la mirada desde fuera es más dulce que la interna. Quienes estamos dentro conocemos las tripas y somos más críticos. Los de fuera, a veces, incluso idealizan. Nosotras intentamos presentar lo que somos: no hay un modelo ideal, pero sí tenemos intuiciones y prácticas muy interesantes, únicas en el mundo. Nuestro ecosistema cooperativo es muy especial: el nivel de concentración y diversidad de cooperativas que tenemos aquí, el peso que tiene la industria, el carácter de cooperativa de trabajo asociado, el alto nivel de desarrollo de la intercooperación o el vínculo que tenemos con el territorio no son habituales.

De cara a los próximos 25 años, ¿dónde le gustaría ver a LANKI?

Es difícil proyectarlo a tan largo plazo, pero me gustaría que estuviera más sólido, tanto a nivel académico como de agente. Nuestro camino es seguir invirtiendo en educación. Son procesos a modo de sirimiri: largos, pero necesarios para construir un cooperativismo más consciente y transformador. Queremos seguir siendo compañeros de viaje en ese camino, manteniendo al equipo ilusionado e incorporando a las nuevas generaciones.

Centro de enseñanza universitaria.