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"La electrificación, la presión sobre los costes y la sostenibilidad nos obligan a reinventarnos"
Joxeba llegó en 2006 a FESK, cuando se inició el proyecto. “La evolución ha sido tremenda; la planta, el país y la sociedad han evolucionado muchísimo” señala. Hoy, al frente de una planta con 150 personas y una facturación cercana a los 30 millones de euros, repasa el camino recorrido, las claves del proyecto y una experiencia que ha acabado siendo también una parte esencial de su vida.
Para situarnos, ¿qué fabrica actualmente Fagor Ederlan Eslovaquia?
Fabricamos componentes de aluminio para automoción, concretamente para el área de powertrain: piezas de motores y transmisiones. Trabajamos con inyección de aluminio a alta presión (HPDC). Son piezas complejas que después mecanizamos y a las que, cada vez más, incorporamos componentes de montaje. En definitiva, aportamos cada vez más valor añadido en todo el proceso.
En un sector en plena transformación, nuestro conocimiento del aluminio y de las piezas complejas es una buena base para adaptarnos a los nuevos componentes que va a pedir el vehículo del futuro.
¿Y cuáles son vuestros mercados naturales?
Europa del Este, y esa fue una de las razones por las que nos implantamos en Eslovaquia. El sector del automóvil empezó a trasladarse hacia estos países hace unos 20 años y nosotros seguimos el mismo camino. Hoy Eslovaquia es el país que más coches fabrica por habitante del mundo. La cercanía a las plantas de los clientes es clave por coste, por servicio y por la relación del día a día. La mayoría de nuestros clientes están en un radio de menos de 300 kilómetros, aunque también suministramos a otros destinos en función de cada proyecto.
Visto con la perspectiva de estos 20 años, ¿cuáles dirías que han sido las claves del éxito del proyecto?
Una de las bases fue adquirir una empresa existente en lugar de hacer una nueva desde cero. La zona tiene muchísima tradición industrial, sobre todo en el aluminio, desde la producción del metal hasta distintas tecnologías de transformación. Al comprar la planta incorporamos también a sus personas y su conocimiento: un equipo técnicamente muy bien formado. Sobre esa base hemos seguido desarrollándonos, y ese equipo ha sido clave para innovar y crecer hasta lo que somos hoy. Otro factor importante ha sido el respaldo del Grupo Fagor Ederlan. Hemos tenido acceso a su tecnología, a sus clientes y a su experiencia, pero siempre dando protagonismo al equipo local.
¿En qué cifras se traduce hoy aquella apuesta iniciada hace dos décadas?
Actualmente la planta cuenta con unas 150 personas y factura alrededor de 30 millones de euros.
Más allá de las cifras y del proyecto industrial, ¿qué balance personal haces de estos 20 años?
Para mí ha sido una experiencia muy enriquecedora: otra cultura, otro idioma, otra mentalidad... Los primeros pasos no fueron nada fáciles, pero con el tiempo ha supuesto un aprendizaje y un crecimiento personal enormes. Aprender eslovaco fue una de las mejores decisiones que tomé: abre muchas puertas, tanto en la fábrica como fuera de ella.
Aprender eslovaco fue una de las mejores decisiones que tomé: abre muchas puertas, tanto en la fábrica como fuera de ella.
Y Eslovaquia ha terminado siendo también una parte importante de tu vida personal...
Sí. Mi mujer es de aquí, y nuestras hijas también, aunque sigo manteniendo un contacto muy estrecho con Oñati. Antes viajaba más porque el trabajo lo exigía. Hoy, gracias a la tecnología, la mayoría de las reuniones son por videoconferencia. Aun así, intento ir tres o cuatro veces al año y, al menos en dos ocasiones, con toda la familia.
Hoy, gracias a la tecnología, la mayoría de las reuniones son por videoconferencia. Aun así, intento viajar a Euskadi tres o cuatro veces al año y, al menos en dos ocasiones, con toda la familia.
Después de 20 años compartiendo proyecto con tantas personas, ¿hay alguien de quien te quieras acordar especialmente?
De todas las personas que han pasado por FESK durante estos 20 años. Ellas son las verdaderas protagonistas de esta historia. Y también quiero agradecer al Grupo toda la confianza y el apoyo que nos ha dado durante este tiempo. Eskerrik asko!
Y ahora, cumplidos los 20, ¿camino de los 40? ¿Cómo imaginas el futuro de Fagor Ederlan Eslovaquia?
El sector está en plena transformación. La electrificación, la presión sobre los costes y la sostenibilidad nos obligan a reinventarnos. Nuestro conocimiento del aluminio y de las piezas complejas es una buena base para adaptarnos a los nuevos componentes que va a pedir el vehículo del futuro. Pero sin grandes proclamas. Seguiremos año a año, como se dice, partido a partido, que es como se hace camino.