Trans~Humanity at work
El transhumanismo es un movimiento que aúna elementos económicos, científicos y filosóficos, cuyo propósito es la mejora del individuo humano a través de la ciencia y la tecnología. Su objetivo es eliminar lo indeseable de la naturaleza humana: enfermedad, dolor, envejecimiento, e incluso la condición mortal. En principio, una extensión de la ciencia médica, pero con la controversia ética de los medios para lograr esos fines, así como por lo radical de las nuevas capacidades físicas y cognitivas adquiridas (prácticamente, superpoderes).
Según esta ideología, habrá un periodo transitorio de evolución artificial en el que surgirán los transhumanos, que progresivamente se convertirán en una especie superior, que ya no será humana, serán los posthumanos, que disfrutarán de hiperbienestar, hiperlongevidad e hiperinteligencia.
Esto, que parece el guion de un cómic de superhéroes X-Men, genera inquietud en esta época en la que confluyen tantos avances en genética, trasplantes, robótica, nanotecnología, inteligencia artificial, y quizás también los que se avecinan en criogenización, computación cuántica y conexión mente-ordenador.
“El transhumanismo es un movimiento que aúna elementos económicos, científicos y filosóficos, cuyo propósito es la mejora del individuo humano a través de la ciencia y la tecnología”
Cuando hay líderes mundiales, sin intención de jubilarse, que dedican su valioso tiempo a estas conversaciones, las pretensiones del transhumanismo parecen ganar consistencia.
Tecnología en humanos
Sin embargo, vislumbro una confrontación civilizatoria entre los postulados del transhumanismo y los del ecologismo no intervencionista. Aunque, llevados al extremo, ambos pueden abocarnos al mismo destino: el fin de los humanos.
Si acabamos siendo una simbiosis de elementos cibernéticos y órganos clonados, prolongaremos nuestra existencia y, al igual que Vladimir o Xi, no nos jubilaremos (no sé si esto es una buena noticia). No obstante, nuestro aporte laboral y social quedará muy condicionado por la tecnología que se nos implante (esperemos que hacerlo sea algo voluntario) y podríamos quedar afectados por una obsolescencia similar a la que observamos hoy día en los dispositivos móviles… ¿Habrá mecanismos de actualización?
Por otro lado, siempre quedará en el fondo algo de vanidad humana, que seguro los diseños transhumanos no conseguirán erradicar y diremos cosas así: “No irás a comparar mis implantes Quant- IK-erlan con esos tuyos de Elon-IAMusk”. Así que la competitividad personal y empresarial va a ser una cuestión muy controvertida.
¿Y qué puede pasar con el cooperativismo? ¿Podrá sobrevivir sin los humanos y sus debilidades? ¿Tendrán los transhumanos auténtico libre albedrío? ¿Será Trans~Humanity at Work el futuro lema de MONDRAGON?
En la legendaria serie Star Trek, hay un capítulo titulado Tentativa de salvamento (Errand of Mercy; T1-C26-1967), muy reseñable para sus seguidores, por ser el primero en el que aparecen los Klingons, la civilización enemiga de la Federación a la que pertenecen los protagonistas, aunque yo lo traigo a colación aquí por atisbarse en él este dilema evolutivo. Trama: la Federación visita el planeta neutral Organia para evitar una invasión inminente de los klingons, pero los organianos muestran una pasividad incomprensible, al tiempo que cuestionan la intromisión de la Federación por arrastrarlos a su conflicto. Ni unos ni otros se explican este pacifismo e indiferencia exasperante. Finalmente, se desvela que son seres superiores, inmortales y muy evolucionados, capaces de inmaterializarse, y con un poder energético que neutraliza cualquier armamento. La guerra es inútil.
Ya nos convirtamos en transhumanos u organianos, según esta historia, lo más esperanzador podría ser que la violencia desapareciera y, puestos a pedir…, que la Seguridad Social también, pues quizás ya no sea necesaria.