Flautistas de la propiedad industrial
¿Qué entienden las empresas, los centros tecnológicos y las universidades por tener una estrategia en materia de propiedad industrial? Desde luego, tener una estrategia de propiedad industrial es mucho más que tener asignado un presupuesto anual para patentes y decir que “si suena la flauta ya patentaremos algo”. La flauta tiene que sonar, no debemos esperar a que suene, y su melodía tiene que estar en sintonía con nuestra estrategia empresarial.
Las patentes y el resto de las modalidades de propiedad industrial e intelectual son precisamente las herramientas que tenemos para proteger nuestra propuesta de valor
Nuestras empresas deben buscar su ventaja competitiva, y casi siempre esta ventaja competitiva vendrá desde la diferenciación. Para diferenciarnos tendremos que innovar con el objetivo de tener nuestra propia propuesta de valor, la cual nos convendrá proteger en la medida de lo posible. Hasta aquí estamos todos de acuerdo, pero en este punto muchas veces parece que en la práctica se produce una desconexión con la gestión de las patentes y en general de la propiedad industrial e intelectual. Y es una paradoja, porque las patentes y el resto de las modalidades de propiedad industrial e intelectual son precisamente las herramientas que tenemos para proteger nuestra propuesta de valor.
La estrategia de propiedad industrial no puede consistir en apagar fuegos cuando surgen y en patentar aquello que nuestros ingenieros consideran “inventivo” desde un punto de vista puramente técnico. Si se me permite la expresión, hemos de decidir lo que vamos a patentar antes de inventarlo, eso sí es tener una estrategia. Ya sabemos cuál queremos que sea nuestra propuesta de valor, afanémonos pues en intentar patentar las soluciones técnicas que contribuyan a proteger esa propuesta de valor. Primero está el interés estratégico y después la evaluación de la patentabilidad, no al revés.
Si se me permite la expresión, hemos de decidir lo que vamos a patentar antes de inventarlo, eso sí es tener una estrategia
Llevo muchos años (más de quince) reivindicando la figura del gestor de la propiedad industrial, del “IP Manager”, en las organizaciones. Es la figura que se ha de responsabilizar de llevar a buen puerto la estrategia de propiedad industrial fijada por la dirección. Es quien tiene los conocimientos necesarios para gestionar la propiedad industrial desde la confianza, y no desde el miedo y desde el recelo, que es como se gestiona aquello que no se domina. Además, es quien tiene que contribuir a crear una cultura de la propiedad industrial en la organización, no es suficiente tener una estrategia, porque como decía Peter Drucker “la cultura se come a la estrategia para desayunar”.
Gestionar la propiedad industrial no es ajustarse al presupuesto anual o conseguir ahorrar con respecto a lo presupuestado, eso es administrar la propiedad industrial. Lo que realmente necesitan nuestras organizaciones, más que administradores de la propiedad industrial, son gestores de la propiedad industrial, “IP Managers”. Necesitamos flautistas de la propiedad industrial.