Colaboraciones

Pío Baroja, un escritor prolífico e incómodo

21/01/2019

Baroja escribió más de 60 novelas además de ensayos, cuentos, artículos periodísticos, y con un estilo inconfundible, con gran soltura para la creación de personajes que tienen un elemento común: su inadaptación, su inconformismo, su desesperanza, un poco cansados de vivir, y que son reflejo de la actitud personal del escritor.

Cautiva su estilo libre, suelto, espontáneo y sobre todo su enorme sinceridad, sin pelos en la lengua. Y es que, aunque no estemos de acuerdo con él en muchas aspectos de su vida y pensamiento, su lectura engancha, atrapa, y se lee con verdadero placer.
Es de lectura imprescindible. 

El escepticismo barojiano 

Baroja tenía una idea schopenhaueriana de la vida, del mundo, un mundo carente de sentido y que no tiene solución, ni vital, ni religiosa, ni filosófica, conduciendo a un individualismo pesimista y un tanto anarquista. Para él el hombre es un ser egoísta, cruel, y brutal, y la vida crueldad, ingratitud y debilidad.
Como dijo una vez : “El hombre, un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo”. 

El grupo de los tres 

Como otros escritores de la generación del 98 su actitud política sufrió un viraje acusado desde posturas republicanas y hasta anarquistas a conservadoras radicales y totalitarias, periodos que quedan bien reflejados en su obra periodística. Pio Baroja, Azorín y Ramiro de Maeztu, el llamado Grupo de los tres, que algunos consideran
el germen de la generación del 98, publicaron en 1901 un manifiesto pidiendo la transformación de España para equipararla a los países europeos.
A finales de 1903 el grupo se disolvió y cada miembro siguió su evolución personal por derroteros bien distintos a los que tenían de jóvenes. Ramiro de Maeztu pasó de ser socialista a convertirse en paladín de la hispanidad y de extrema derecha. Azorín,
anarquista inicialmente pasó a formar parte en el gobierno conservador de Maura. Solo Baroja siguió en su línea inconformista e individualista. En política se quedó solo, no lo querían ni las derechas ni las izquierdas. 

Un gran escritor, pero ¿un mal bicho?
Así lo definía el ensayo “¿Qué hacemos con Baroja?” de Victor Moreno. En un libro de Baroja, “Cesar o Nada”, y en su obra más polémica, “Comunistas, judíos y demás ralea”, una recopilación de artículos que escribió en varios periódicos, se ha visto una actitud antisemita, antirrepublicana y una ideología más que autoritaria, fascista,
enemigo del sufragio universal, de la democracia y del pueblo. Odiaba la república, pero no escribió ni una letra contra el franquismo. Antinacionalista radical. Como solía decir, “el carlismo se cura leyendo y el nacionalismo viajando”

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