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Amman, la antigua Filadelfia

25/07/2012

Las antiguas ciudades romanas comerciales en las actuales Siria, Israel y Jordania eran conocidas en el siglo I d.C. como la Decápolis, aunque en realidad no eran diez sino diez y ocho. Estaban unidas por una red de calzadas pavimentadas que permitían el tráfico rápido de carromatos.

En Jordania las ciudades de la Decápolis eran Filadelfia (la actual Amman), Gadara, Umm Quais, Gerasa (Jerash), Pella y Abila. La Decápolis floreció durante la época romana pero con la dinastía Omeya entró en declive al convertir Damasco en el ombligo del mundo musulmán y la puntilla a su esplendor le llegó cuando el ombligo se trasladó a Bagdag.

Amman, la antigua Filadelfia

La historia de Amman hasta la época ptolomeica es incierta. Fue el rey Ptolomeo Filadelfo (283-246 a.C.) el que la reconstruyó y le dio esplendor llamándole Filadelfia en su honor. Con la invasión musulmana en el año 639 d.C. siguió siendo una ciudad floreciente, pero en el siglo X entró en decadencia convirtiéndose en un pequeño pueblo de escaso interés. A principios del siglo XX empezó a revivir con la creación del ferrocarril que unía Damasco con Medina (Arabia Saudí) y en 1921 se convirtió en el centro de la Transjordania. En 1948 llegaron miles de palestinos y en 1950 fue declarada capital del reino hashemita.

Amman, la antigua Filadelfia

En Oriente Medio hay ciudades caóticas, muy caóticas y... Amman. Al igual que Roma fue creada sobre siete colinas, jebel en árabe, pero con la expansión de las últimas décadas la ciudad se extiende sobre diez y nueve colinas muchas de las cuales superan los 800 metros de altitud sobre el nivel del mar. La colina principal es Jebel Amman y aquí se encuentran las embajadas, algunos de los mejores hoteles, centros comerciales y restaurantes. El punto más bajo de la ciudad, el Downtown, es su centro y es una caótica y congestionada maraña de tráfico donde cruzar a pie una calle puede ser una proeza. Colinas, callejuelas, calles interminables, tráfico caótico, multitud de habitantes (tiene casi dos millones),  zocos abarrotados, cafés llenos de hombres que beben té o café, juegan al backgammon mientras fuman la nargila, pipa de agua, asustan al principio al visitante, pero te haces enseguida y aunque no sea una ciudad de las que te engancha terminas encontrándole su encanto.

Amman, la antigua Filadelfia

La Ciudadela

El punto más alto de la ciudad (850 metros) y su núcleo originario es la Ciudadela, está rodeada de una muralla de 1700 metros de longitud, sirvió de fortaleza y ágora durante siglos. En su interior pueden visitarse el Palacio Omeya, el Museo Arqueológico Nacional, el templo de Hércules, una pequeña iglesia bizantina, y numerosos restos de lo que fue la antigua Filadelfia.

El teatro Romano, restaurado, es el vestigio más notable de la Filadelfia romana, y probablemente lo más destacado de Amman. Construido en el siglo II d.C.  durante el reinado de Antonino Pio, consta de tres partes bien diferenciadas: los gobernantes se sentaban cerca del escenario, los militares en una zona intermedia y las personas corrientes, el pueblo llano, en la parte más alta, en el gallinero. Siempre ha habido categorías.  Enfrente del teatro estaba el Foro, del que no quedan más que unas hileras de columnas. Próximo al Foro, el Odeón, también restaurado, y en sus proximidades el Ninfeo, del que queda muy poco. Próximo a este conjunto está la mezquita King  Hussein, y toda esta zona, que tiene jardines a su alrededor, es muy agradable para pasear y acercarse a la Plaza Hashemita, principal punto de encuentro, casi exclusivamente para hombres, de los habitantes de Amman.

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También se pueden visitar mezquitas espectaculares como la de King Abdullah con su inconfundible cúpula azul, y la de Abu Darwish decorada con piedras negras y blancas.

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