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Colaboraciones

Un minuto al día puede ser suficiente

10/01/2017

La Fundación Mundukide anima a quienes tienen un empleo a destinar un minuto al día se su salario para generar oportunidades de trabajo en los países del sur.

No cabe duda de que un mundo en el que el 1% de la población posee casi la mitad de la riqueza mundial mientras que 1.200 millones de personas viven con menos de 1€ al día, tiene un serio problema. Un problema ante el que podemos quedarnos parados o, por el contrario, llevar a cabo aquellos esfuerzos que estén en nuestra mano, por pequeños que sean. Esto último es lo que propone Mundukide a través de su campaña “Un Minuto al Día”.

Cada día pasamos ocho horas en nuestro puesto de trabajo. O lo que es lo mismo, 480 minutos. Mundukide, una Organización No Gubernamental que desde 1999 trabaja para mejorar las condiciones de vida de miles de personas en Mozambique, Brasil y Cuba, propone que destinemos el sueldo equivalente a un sólo minuto de esos 480 que trabajamos diariamente, para colaborar con la organización y ayudarles a seguir con su trabajo en países del sur.

Mundukide

Para ello se ha creado la web www.unminutoaldia.org, en la que cualquier persona podrá calcular qué donación mensual supondría dedicar un minuto al día a ayudar a otras personas, así como el destino que su donación tendrá en caso de que decidan hacerse socios o socias de Mundukide.

 

Colabora con Mundukide y calcula tu minuto. Es un ejercicio sencillo:

1. Coge una calculadora.

2. Introduce tu salario neto mensual.

3. Divídelo entre 480 minutos (si trabajas 8 horas al día).

4. Ya tienes el resultado.

Ahora ya sabes la donación mensual que supone para ti dedicarle un minuto al día a que muchas personas ganen una vida.

¡No pierdas más tiempo y dona tu minuto!

www.unminutoaldia.org

 

Testigantzak / Testimonios

 

Ainara Ansa (Orkli koop.-eko bazkidea)

 ainara Ansa

“Momentu honetan kafe bat hartuz iaz Mozanbiken ikusitakoak gogoratzen ari naiz eta bide batez, nire lanaren minutu bateko ekarpena zenbat kafe izango liratekeen kalkulatu dut Mundukideko web orrian: denera hiru kafe hilean.

"Ziur gauza asko lor ditzakegula denon artean"

Onuradunen aurpegiak datorkit burura: miseria gorrian bizi diren pertsonak, oinutsik dabiltzan haurrak, futbolean plastikozko poltsez eginiko baloia erabiltzen dutenak eta, hala ere, bazkaltzeko zuten apurra guri eskaintzen zigutenak. Lana gogor egin behar izaten dute egunero zerbait jateko izateko eta Mundukidek eskaintzen dizkien lan aukerekin beraien bizitza xumea hobetzea lortzen dute (bigarren eskuko arropa erosi, elikaduran frutaren bat sartu, gauerako manta bat erosi, zeren han gauean hotz egiten du).

Hilean hiru kaferen kostua ez dut sumatu ere egingo eta pertsona hauen bizi-baldintzak duintzeko era erosoa da. Nik pausoa ematen badut eta zu ere animatzen bazara, ziur gauza asko lor ditzakegula denon artean. Pauso hori ematera animatuko al gara?”

 

Xabier Bikuña (Copreci S.Coop.)

Xabier Bikuña

 “En esta sociedad cada vez más individualista y consumista necesitamos recuperar buena parte de la esencia cooperativista desde la implicación personal. No podemos emocionarnos de pena al ver la situación en muchos países del tercer mundo y esperar que la solución venga sola, o sean los gobiernos los que lo hagan. Implicarse significa poner conciencia en lo que se hace .Cooperativismo es también solidaridad y respeto a los derechos humanos.

 “Mundukide enseña a pescar, no regala peces y yo tengo la confianza y certeza de que así se hace”.

Consumimos recursos de dichos países (petróleo, metales raros, diamantes...) sin que la población reciba de sus gobiernos lo necesario para vivir dignamente. Países, por otro lado, llenos de burocracia y corrupción, bueno, eso también lo tenemos aquí. Mundukide enseña a pescar, no regala peces y yo tengo la confianza y certeza de que así se hace, por eso están los cooperantes trabajando a pie de campo.

Humanamente somos lo que hacemos por los demás. Un mundo donde cada persona  se ocupe por la otra, es un mundo mejor, y como padres y madres, tenemos que dar ejemplo a las generaciones  que vienen por detrás. Cuando, dentro de nuestro ámbito cooperativo, hablamos de transformar la sociedad, nos referimos a menudo a nuestro entorno más cercano, donde directamente desarrollamos nuestra actividad. Pero no debemos olvidar que en otras zonas del mundo, además de algunos de los problemas que tenemos aquí, también tienen otros muchos que son de nivel mucho más elemental, problemas que se sitúan en lo más bajo de la pirámide de las necesidades humanas. Alimentación, salud, vivienda, etc., por no hablar de las muchas y graves carencias sociales.

Con el impulso de proyectos de cooperación al desarrollo impulsados por entidades como Mundukide se persigue precisamente eso, transformar la sociedad en sus niveles más elementales para las comunidades de nuestro ámbito de actuación. Dicha transformación se materializa por lo general en la mejora de las condiciones básicas de vida de esas personas que, de partida, lo tienen mucho más complicado que nosotros. Mi opinión es que, el movimiento cooperativo del que formamos parte, además de la responsabilidad con nuestras comarcas, también tiene la responsabilidad de aportar su grano de arena para mejorar las sociedades de otras zonas del mundo, de igual manera que tiene que pasar a la acción para mitigar el problema medioambiental que afecta a todo el planeta”. 

 

La historia de Nelson

 Nelson Campesino de Mozambique

Nelson

 Nelson es un campesino mozambiqueño del distrito de Majune. Como el 80% de la población del país vive del campo con su mujer y sus cinco hijos en una cabaña de tierra con techo de paja. Hasta la llegada del programa de Mundukide, Nelson y su familia cultivaban la tierra sólo en época de lluvia. Así, entre noviembre y marzo, plantaban mijo para comer todo el año y algo de algodón o tabaco que les permitía obtener algo de dinero con su venta a una multinacional. El resto del año dependían de lo conseguido en estos cinco meses, y a causa del cambio climático, en los últimos años el período de lluvias está siendo más escaso y, por tanto, cada vez tenían mayores las dificultades para no pasar hambre.

El programa de Mundukide les proporciona la asistencia de personal técnico mozambiqueño, que se instala en su aldea durante seis meses. En primer lugar les enseña a represar los ríos y así disponer de agua para regadío hasta julio o agosto. Además, les enseña la técnica para preparar huertas en las que cultivan tomate, berenjena, lechuga y sobre todo, cebolla.

De esta forma, han variado la alimentación, mejorado la dieta y, además, como la cebolla se conserva muy bien todo el año, pueden llevarla al mercado cuando necesitan dinero para ir al médico, comprar cuadernos para la escuela de sus hijos, o aceite para cocinar.

Su vida sigue siendo precaria, pero saben que pueden disponer de agua durante nueve meses al año. Eso les da una garantía para invertir y trabajar la tierra, y así mejorar su alimentación y los recursos disponibles.

 

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