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Colaboraciones

Estadios evolutivos de una organización en la construcción de un “Proyecto compartido”

06/10/2016

MIK S. Coop. (Centro de Investigación en Gestión de la Facultad de Empresariales de Mondragon Unibertsitatea), en colaboración con ASLE y Debagoieneko Mankomunitatea, se encuentra desarrollando el proyecto “Compartiendo un proyecto organizacional desde el liderazgo transformacional y la participación de las personas trabajadoras”, financiado por el Departamento de Promoción Económica, Medio Rural y Equilibrio Territorial de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Retomando el concepto de Proyecto Compartido tratado en un artículo anterior, en el contexto del proyecto se ha avanzado en comprender que las organizaciones que inician un recorrido hacia este concepto requieren de un proceso de toma de conciencia en distintas esferas para poder generar un nivel de bienestar que les permita consolidarse como proyectos, respondiendo a distintos niveles de necesidades.

Podemos decir que un Proyecto Compartido podría ser definido como “el conjunto de dimensiones y elementos que constituyen la razón de ser de una organización, direcciona sus energías hacia un objetivo común de forma alineada a los deseos individuales y organizacionales/colectivos”. En otras palabras, podríamos decir que es el elemento movilizador de las organizaciones y sus personas, que hace que éstas avancen, sobrevivan y se desarrollen de forma sostenible.

Pero debemos ser conscientes que dicho desarrollo no es igual para ninguna organización. Cada una tiene su historia, sus vivencias, sus retos… y solo desde ahí podrá ir marcándose el camino a seguir en cada caso.

Es interesante caracterizar los distintos estados de evolución por los que una organización puede avanzar en el camino de la toma de conciencia hacia la construcción de un Proyecto Compartido, reflejando los diversos elementos que lo componen. Para ello vamos desde la ausencia de Proyecto Compartido hasta una conciencia avanzada del mismo.

Estadio de ausencia: este estadio describe un momento inicial de la organización en su proceso de toma de conciencia, en donde los elementos estratégicos no se explicitan y solo se encuentran en los pensamientos de algunos pocos, de modo que el conjunto del colectivo de la organización desconoce los mismos. Así, elementos tales como la visión y la misión organizativas no son herramientas que ayuden a guiar las acciones de las personas. Tampoco existen valores identificados como elementos característicos de la cultura organizativa, por lo que no hay un direccionamiento de los comportamientos de las personas hacia un tipo de valores predeterminados. Las personas actúan y se relacionan desde sus propios valores personales, estando estos alineados o no con la organización. El liderazgo que caracteriza a la organización que se encuentra en este estadio es fundamentalmente unidireccional y jerárquico, en donde reina el ordeno y mando, en donde las conversaciones generativas entre responsables y colaboradores brillan por su ausencia, y en donde no se cuestionan las directrices y decisiones, simplemente se cumplen órdenes. Tampoco existen en este estadio sistemas de gestión que garanticen la coordinación y mejora de las acciones que se acometen, simplemente, de existir, son sistemas que refuerzan el control ejercido desde el liderazgo. La existencia de vías de comunicación e información son nulas y las personas son entendidas como un recurso desde una visión meramente productiva, quedando la faceta humana, existencial y de realización a través del trabajo completamente anulada.

Estadio inicial: en este estadio la organización empieza a definir una estrategia en la que toman parte algunos pocos, ya no está en la cabeza de algunos como en el estadio anterior, sino que se explicita aunque en un colectivo reducido. Los valores son elementos que se identifican dentro de la estrategia, en ocasiones incluso existe una descripción que sustenta su identificación, pero aún no son elementos que guían las acciones y los comportamientos del conjunto de las personas de la organización, ya que, en muchas ocasiones, pese a estar identificados, no son compartidos por todo el colectivo, debido a que la identificación y caracterización se hace por una parte reducida de personas. En este estadio ya existen un conjunto de sistemas de gestión, pese a que su uso es meramente burocrático y básicamente de control, y están acompañados por un liderazgo centrado exclusivamente en el logro de resultados de negocio, sin tomar en cuenta el impacto de la actividad empresarial en las personas ni en el entorno. Los canales de comunicación e información existentes cumplen el expediente, no se alimentan, y tienden a dejar de ser empleados con el tiempo. Las personas siguen siendo concebidas como un recurso con una mirada hacia los resultados del negocio.

Estadio de práctica estructurada: este estadio representa un salto cualitativo hacia la construcción del Proyecto Compartido. Las organizaciones que se encuentran en este momento realizan un conjunto de acciones que marcan un hito diferencial respecto a los dos estadios previos, ya que la mirada de aquellas personas que dirigen la organización ha empezado a virar hacia un punto de no retorno. Los planteamientos estratégicos se empiezan a realizar progresivamente con una amplia representación de la organización -su alcance e impacto en muchas ocasiones vendrá determinado por la dimensión de la propia organización. Elementos tales como la visión, misión y valores direccionan las actuaciones que se planifican así como las actuaciones de las propias personas, que se comportan de forma coherente con los mismos. La observación de organizaciones que se encuentran en este estadio evolutivo permite afirmar que los comportamientos tanto de las personas líderes como del conjunto de las personas de la organización son un reflejo de lo declarado, generado un impacto positivo en el compromiso. También los sistemas de gestión se diseñan e implantan para dar respuesta a elementos de la estrategia, y por tanto toman sentido por sí mismos, lo que hace que sean concebidos con un alto grado de credibilidad y generen confianza en las personas. Las vías de comunicación e información empiezan a alimentarse, pese a que aún son vías mayormente de carácter unidireccional y con carácter informativo. Las personas ya no son meros recursos del negocio, sino que son una de las claves del éxito del mismo, por lo que su papel en las decisiones y el impacto de las mismas que se plantean siempre es una clave importante a tomar en cuenta.

Estadio de conciencia avanzada: en este punto los diversos elementos que constituyen cualquier realidad organizativa se caracterizan por un nivel de profundidad y sostenibilidad en todas sus actuaciones, desde una mirada más allá del mero resultado de los negocios, desde un entendimiento de la propia organización como una realidad que impacta de lleno en la sociedad y la vida de las personas que la constituyen. Para avanzar en esta dirección es imprescindible el desarrollo de las miradas de las personas líderes de las organizaciones: ya no son meros gestores de recursos conquistadores de resultados, son personas que tienen conciencia sobre su propio proceso de desarrollo y el de las personas que configuran la organización. Las conversaciones que en este estadio se establecen buscan ser generativas para el negocio y para las propias personas y ello requiere de un nivel de conciencia sobre las propias competencias importante. Estamos ante un liderazgo transformador que no se conforma con lo que sucede, sino que va más allá de lo que se dice y lo que se hace. Este escenario implica también la formulación de una estrategia coherente, en donde visión, misión y valores forman parte de la vida de las personas, dan sentido a sus tareas y orientación hacia una actuación de una forma determinada y compartida. Los sistemas de gestión refuerzan la estrategia y los comportamientos deseados en la organización y las vías de comunicación son fluidas, ricas y multidireccionales.

Llegar a este último estado de conciencia supone todo un reto: supone tener personas líderes transformadoras, que establecen estrategias en las organizaciones que den respuesta a las necesidades de las personas y de la sociedad. Personas alineadas con las organizaciones y organizaciones alineadas con las personas. Todas las estrategias de la empresa, volviendo a la definición inicial, orientadas hacia un objetivo común alineando los deseos individuales y los organizacionales/colectivos.

 

 

 

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