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“El 70% de los contratos en las cooperativas son indefinidos y están más abiertos a jóvenes y mujeres”

16/07/2012

Comienza en Santander el curso de verano: ‘Hoy las cooperativas ayudan a construir un mundo mejor’. El palacio de la Magdalena de Santander ha sido escenario de la inauguración del curso de verano sobre cooperativismo que organiza la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) con la colaboración de la Corporación MONDRAGON. Esta cita académica se engloba dentro de la celebración del Año Internacional de las Cooperativas que ha declarado este año la ONU
“El 70% de los contratos en las cooperativas son indefinidos y están más abiertos a jóvenes y mujeres”

Presentación de la jornada sobre cooperativismo hoy en Santander, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

A este curso de verano se han sumado expertos de todo el mundo para compartir la situación actual de esta forma de generar trabajo y riqueza. El rector de la UIMP, junto con Mikel Lezamiz, el director de Difusión de MONDRAGON y Miguel Ángel García Martín, director general de trabajo autónomo y de la economía social han sido los responsables de dar el pistoletazo de salida a este curso que se prolongará hasta el jueves.

García Martín ha remarcado que “Las cooperativas mantienen empleo de manera estable, poniendo el foco en la persona. Durante la crisis han reducido 10 puntos menos empleo que las empresas convencionales, seguramente porque tienen en su ADN las medidas de flexibilidad que priorizan mantener el empleo con todo tipo de medidas antes que destruirlo”. Además, ha señalado que este empleo es de calidad: “El 70% de los contratos en las cooperativas son indefinidos y están más abiertos a jóvenes y mujeres. El objetivo número uno de este país es la creación de empleos y las cooperativas es uno de los ejemplos para conseguirlo”.

Una experiencia real

El escocés David Erdal ha explicado el proceso que desde 1985 convirtió la empresa familiar de sexta generación que había heredado en una cooperativa. Ha narrado mediante las viñetas que dibujó un trabajador cómo los recelos iniciales se convirtieron con los años y el trabajo en común en una genuina cooperación de la que todos los agentes salieron beneficiados: “Tenía miedo de que las cooperativas fueran sólo una idea ‘hippy’, sobre todo aplicado a una empresa industrial. Pero visité en 1984 MONDRAGON y comprobé que era una posibilidad real”.

La organización que Erdal ayudó a transformar es desde hace años más rentable que las empresas convencionales con las que compite. Para Erdal esta medida era necesaria porque “Si estás en la cima de la jerarquía es fácil que creas que eres agradable y que tratas bien a tu gente. Pero hubo una gran lucha para que pudiéramos poseer cosas, pero no personas. Esto es importante cuando hablamos de las empresas, la esclavitud no es admisible”.

Erdal tiene claro que: “Las cooperativas lo hacen mejor que las empresas convencionales. Simplemente funcionan”. E incluso ha ido más allá y en su tesis doctoral ha demostrado que las ciudades con una fuerte presencia cooperativa el beneficio económico revierte en toda la comunidad e incluso la esperanza de vida es significativamente más elevada: “como dejó claro el nobel de economía Stieglitz en su estudio de varios mercados la mano de Adam Smith es invisible simplemente porque no existe. En las empresas convencionales las juntas directivas están más preocupadas por el valor de las acciones que por el desempeño real de su organización, y eso es una enorme pérdida de tiempo y esfuerzo”.

Karen Miner, la responsable del máster de gestión cooperativa de la Universidad Saint Mary de Canadá ha explicado cómo organizan la formación de los equipos directivos de las cooperativas. Miner ha señalado que claro que las cooperativas “Tienen que que mirar menos al gobierno y pensar más en qué pueden hacer por ellas mismas”.

Navajos, japoneses y profesionales inmobiliarios

Por último, el profesor de Mondragon Unibertsitatea Fred Freundlich ha hecho un experimento con todos los asistentes al curso de verano a los que ha enfrentado con ejemplos tan cotidianos como el arreglo doméstico de una bicicleta. El objetivo era explicar la decisión ética a las que se enfrenta (o se debería enfrentar) cualquier empresa: ponderar la importancia del trabajo y del capital a la hora de repartir los beneficios.

 

Este mismo experimento lo ha llevado a cabo con sociedades muy distintas como los navajo, diversos grupos de japoneses e incluso con profesionales inmobiliarios, con resultados muy diferentes. Freundlich ha concluido que “el papel del trabajo está poco reconocido por la ley en las sociedades industrializadas, a pesar de que cuando se plantea en otros términos todo el mundo concede más importancia al trabajo de lo que suele dictar la ley”.

 

El curso continuará mañana y se prolongará hasta el jueves, cuando los asistentes abandonarán Santander para conocer in situ la experiencia de MONDRAGON. Es posible seguir online varias de las ponencias desde tulankide.com y descargar el programa completo desde la web del curso.

 

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